EL RETORNO DE EL CASCARRABIAS


 

- ¿Alguien ha frotado la lámpara de El Cascarrabias?

 

 

¡¡Aaaaleee        hooop¡¡

 

Aquí está el duende cascarrabias que, después de haberse echado un sueño muy reparador de más de medio año, vuelve a pisar la tierra, traspasa la frontera desde la ficción hasta la realidad, saliendo de su lámpara ante el más mínimo roce literario que araña su vestimenta externa de mortal.

 -¡¡¡ Ten cuidado con lo que puedes despertar!!!

 Y es que el genio de la lámpara puede estar disponible para cualquier cosa: lo mismo arregla una cremallera que repara un desconchado, pero lo que es de absoluta seguridad es que, si lo frotas, aparece inmediatamente para concederte tus tres deseos. ¿…?

En este caso los tres buenos deseos son para la revista.

Y ahora vamos a lo esencial.

Tal como escribía en mi primera intervención : “Hay días que están especialmente fabricados para que podamos reflexionar….”. Hoy y a pesar de los “términos del habla que también  conoce” nuestro buen sabueso-pesquisa ÁngelP (por cierto, muchas gracias por los elogios totalmente inmerecidos), vuelve a ser otro de esos días en los que también es especialmente favorable el humor y el amor para juntar letras y hablar entre amigos de las cosas cotidianas. Y no porque sea o parezca fácil ni difícil contar cosas, sino porque la mayoría de las veces queremos hacerlo tan magníficamente bien que nos sale algo realmente muy mal expresado. ¡Cuanto más alargamos el tiempo, desmenuzando excesivamente nuestras ideas para que los otros comprendan lo que queremos decir, peor nos explicamos!: Ocurre como cuando después de una gran perorata con un amigo, conocido o cliente, y, viendo la cara que pone de no habernos entendido nada de lo que le hemos intentado decir, tratamos de resumir así: “resumiendo, esto es lo que trato de decirte…”.

Muy bien, pues eso y precisamente eso es lo que tenías que haber dicho y solamente eso y así acabamos antes y todos nos entendemos; no le des más vueltas a la tortilla. Esto es así de simple.

Y para predicar con el ejemplo, aprovecho este inciso para responder a la pregunta 10 del sabueso-pesquisas muy concisamente: “Nadie debería poner fin a la intriga. Opino, queridos míos, que, para bien de todos, nunca debería revelarse el autor de la carta. En primer lugar porque no tiene más importancia que la que tiene, o sea suscitar un interés; y en segundo y último lugar porque dejaría de existir ese regustillo por ser el primero en descubrirlo. No obstante es bien cierto que una intriga que no pueda resolverse, deja de ser tal intriga, y por ello siempre vamos a dejar una pequeña gatera abierta. Así deseo que coste en mi testamento literario”.

 

Hecho el inciso, sigo:

Existen ocasiones muy contadas (excepciones muy notables) en las que, a pesar de conocer el desenlace de la obra, es muy de agradecer la explicación de los detalles más mínimos. Porque… comunicarse o querer comunicar algo no es cuestión nada fácil. El hecho de que te entiendan o comprendan no sólo depende de aquello que intentas decir, sino también de las posibles interpretaciones que los demás hagan de lo que tú explicas.

Viene todo esto a cuento de la intervención de nuestro querido Ismael en su descripción de “las peras al cuarto”.

En este caso el escritor actúa simplemente de cronista de lo que rememora (rozando los veinte abriles)...

De verdad esa era la edad?

Quizás la memoria no sea buena pues no se acuerda de quienes eran los acompañantes. No obstante eso no importa, ya que el mueble que ha utilizado para que veamos reflejada en él su historia es un relato muy coherente. Ello le permite recordar mejor los hechos, eliminar lo insustancial y destacar lo que cree más importante.

Utilizar la puerta era impensable”.

Ni lo intentaron, pero queda muy bien y explica porqué. Verdad o no, parece o también da la impresión de que está recordando algo de forma muy… muy rápida para no olvidar, en ese instante de inspiración, detalle alguno.

En ese momento se está mirando a sí mismo, se observa y vuelve a sentir lo que en aquel momento sentía… “no hubo necesidad de echar a suertes”.

Es una gran verdad casi empírica que estos recuerdos todo el mundo los puede rememorar, pero no todo el mundo consigue atraparlos en un papel para manifestarlos a los demás, restaurar todos y cada uno de los detalles maravillosos para componer esa graciosa y bella melodía de un recuerdo.

Admiro cómo sigue describiendo la fórmula de la entrada desde una esquina, al lado derecho de la puerta, y  que no había ni un triste hueco. ¡¡Cómo calcula en su recuerdo la altura y cómo busca la solución, poco a poco¡¡ Vuelve a ser un cronista que, cual si fuese un águila desde su inmensa altura, está viendo y viviendo como en un holograma, un hecho del que no quiere se le escape detalle alguno.

¡¡¡Cómo me hace recordar las redacciones que hacíamos en nuestros cursillos de verano en Villafranca del Bierzo, en las que yo mismo escribía así:

 

Colegio de Los PP. Paules (Villafranca del Bierzo)

 

Día 24 de Julio (no figura el año en mis papeles)

Hoy es un día especial.

Son aproximadamente las once de la mañana. Una mañana no como cualquier otra. Ésta no se parecía a ninguna de las de días precedentes. Hoy la ciudad se confunde con los huertos envueltos en la verdura de los prados, los prados se confunden con los caminos, los caminos con los ríos y las paredes y hasta con la gente con la que nos cruzamos. Todo es sencillo y complicado a la vez. Incluso he podido admirar cómo un pequeño remolino amontonaba un poco de basura en una esquina. También resaltaba especialmente el follaje plateado sobre la verdura de los frutales.

 El grupo seguía caminando embelesados todos en el contorno del verde paisaje sin ni siquiera observar cómo el polvo quedaba detrás de nosotros despidiéndonos con cientos de piruetas. Es como si asistiésemos a la muerte de nuestra inconsciencia. Hasta ahora casi lo ignoramos todo, somos inimputables, no somos capaces de culpa alguna; nuestra inocencia es tal hasta que tenemos necesidad de ella. Esa misma inocencia está transformando la realidad que vemos con nuestros ojos en manipulación.  Pero hoy, precisamente, parezco un ser en libertad y puedo llegar a creer que es la única manera de ser. Así de sencillo, simplemente ser. Creo que tal día como hoy he perdido mi inocencia y eso puede llegar a ser muy doloroso. Hoy he aprendido a pensar por mí mismo. A ser libre. ¡¡Gracias, Señor, por haber aprendido a leer!!

Seguíamos subiendo hacia una colina rodeada de viñas frondosas. De cuando en cuando se veía algún racimo un poco ceniciento e incluso algo más pues nos invitaba a saborear esos deliciosos primeros granos de las uvas más expuestas al sol.

Y estábamos arriba. El rebullir de las ramas de las cepas refrescaba el ambiente.

 

Corullón

 

Ahora tocaba bajar la cuesta corriendo mientras unas gotas muy gordas de sudor descendían desde nuestra frente hasta la nariz.

Por el llano corría una brisa fresca y perfumada de olor a naranjo, a limoneros y sobre todo a orégano.

Allá abajo se alzan las ruinas de un antiguo monasterio. Unos pasos atrás quedaba el río. Aún el sol bañaba sus retorcidos y casi resbaladizos rayos.

El camino hacia casa fue más fresco. Era casi de noche y sobre la carretera asfaltada un murmullo de Ave-Marías subía al cielo ante el trono de la Madre.

He escogido muy especialmente este día porque también refleja el primer intento de decir algo distinto a lo que hasta ahora expresábamos en nuestros inocentes escritos.

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Pero… debemos seguir con la entrega de deseos.

-En el mes de Marzo Herminio sigue insistiendo en darnos a conocer todo lo que ocurre en su Cepeda natal, hasta nos explica los Oficios de Tinieblas. Todo ello muy interesante, pero que se repite. Podemos decir que la Semana Santa es casi igual en cada pueblo y sólo cambian pequeñas variantes.

-Lo mismo que Elio en su atinada descripción de sus primeras vivencias en Las Ermitas 1959-1961. Atinada su inclusión en la fecha idónea, pero… creo que deberás perder tú, igual que yo, también la inocencia.

Todo eso es admirable, pero hay que seguir adelante con algo más. Ya queremos conocer opiniones nuevas. Queremos saber lo que se respira hoy por los poros de cada uno de nosotros. Queremos ver la actualidad desde los pensamientos de cada uno de nosotros. Leerlo, opinar y contraopinar sin que aparezca la sangre. Mantener vivo el espíritu con debates y pensamientos que hagan desaparecer de nuestro cerebro el principio del mal de alzheimer.

Eso no quiere decir que de vez en cuando puedan aparecer joyitas como la de “las peras al cuarto” que indico al principio de mi carta.

-Y después de cartas y más cartas intentando verle la cara al genio cascarrabias sin solución alguna nos aparece nuestro buen amigo Ángel Pérez, dejándose manipular por Herminio en sus “Perembranzas”. Bendita manipulación, amigo Herminio, que, al menos, nos deja entrever algo de Ángel, que habíamos pedido en la anterior aparición. Nuestro primer deseo, que creo se va a cumplir, será que Ángel escriba por su cuenta. Los que hayáis leído el resumen de su pregón podréis observar que puede que merezca la pena conocer de su propio puño y letra sus ideas y sus propios pensamientos expresados por él mismo sin filtro de ningún otro pensamiento. (Ah! - Me gustaría mucho poder leer el pregón entero, quizás sólo por lo de platero…. etc…).

Lo del sabueso es muy bueno: Pregunta 12…. “las reuniones”... No le busques tres pies al gato, Angelín. Yo sólo conozco una reunión en Astorga con D. Gregorio (q.e.p.d.) y la expresión en plural no es más que una licencia literaria. No busques por ese lado.

También es mi deber dejar muy claro que el autor no está situado por encima de nadie ni de nada. Tampoco intenta dar consejos a nadie de cómo se han de hacer las cosas: expresa su opinión tal como la siente al leer los distintos trabajos. Mi mayor placer sería poder reunir en mis colaboraciones “cascarrabieras”: la capacidad de trabajo de Herminio; la sinceridad de Elio; la precisión en su extensión de Almanza; la naturalidad en la expresión de Diéguez; la dulzura lírica de Villalibre (que dice Ángel); la gracia de Alfayate; la seriedad académica de Victor; la parsimonia de Ángel (San Martín), añadiendo ¡cómo no!, el humor de Belarmino y la maravillosa ironía en la expresión de nuestro “satirizador” J.J. Feliz. Incluir, así mismo, la exquisitez de Pedro M. y la gran fluidez de Fernández Barrio ,sin menospreciar la capacidad de reflexión de M. Pérez Mayo y ¡qué felicidad! el gran almacén cultural de nuestro querido Profesor D. Gregorio a quien Dios bendiga por siempre por habernos enseñado a pensar.

Por eso, Ángel, la pregunta 26 es buenísima. Yo nunca, sin tu ayuda, hubiera calificado de esa forma a los nombrados. De verdad, Ángel, eso es un enorme acierto. Sólo la redacción de esa pregunta era más que suficiente para poner la máxima nota al escrito. Mi admiración por ello.

Con respecto a las goteras, muy posiblemente tengas razón. ¿Quién no tiene esas goteras a nuestra edad? Las mías también existen y la calva no es una de ellas, a pesar de que… casi… casi.

-También Belarmino nos ha añadido otra pincelada, pero esta vez no era lo que esperábamos y, sin bien tiene su cosa, no obstante nos gustaría que se prodigase un poco más, pues nuestra revista sin su pimienta no sería lo mismo.

-No puedo decir ninguna otra cosa más que ¡¡bien por J.J. Feliz¡¡ en su carta a quien tan pronto nos ha dejado, nuestro querido profesor D. Gregorio.  

Ahora, J.J., debes seguir también un poco más de tiempo con nosotros, que el mundo por ello no se va a parar.

-Por fin Pedro Martínez nos ha deleitado con su exquisito escrito. Ha sido, como no podía ser de otra forma, en una dedicación al PROFESOR. Ha sido como lo esperaba, pero también habrá más cosas. ¿O noooooo…? Está en tus manos. Yo creo que habrá que mantenerse vivo.

-Y qué decir de Fernández Barrio¡¡ Ha sido un nuevo empujón. Más que la parábola del hijo pródigo, pues en este caso el hijo no era pródigo y por ello tiene aún más mérito. Creo que la revista ha encontrado un nuevo colaborador que nos va a dar enormes alegrías y admiraciones cuando vayamos leyendo sus escritos y versos. ¡¡Ánimo, y aquí estamos aunque sea en la sombra¡¡.

-De Víctor no voy a hablar pues es de todos conocida su gran actividad poética y escritora. Sé que sigue escribiendo y que de vez en cuando va a manifestarnos su inquietud. Pero, Víctor, como gran admirador tuyo, me voy a poner serio: ¡cambia el rollo y a escribir! ¡A escribir en serio! Como te aconsejaba Elio “no puedes permitirte el lujo de perder tu eje interior”. Lo que he leído tuyo invita a algo nuevo, serio o triste me da igual, pero algo nuevo y bello.

Y para finalizar las peroratas, ahí va el segundo deseo - estoy seguro de que se cumplirá y, si no se cumple, me dejará muy mal-: Luis Diéguez tiene que seguir escribiendo. Lo hace como el mejor o “más mejor que el mejor” y no podemos permitirnos el lujo de no disfrutar con ello.

El tercer deseo es para Manolo. Creo que ahora, teniendo un poco más de tiempo, también debes de dedicarlo a los tuyos que esperamos seguir siendo nosotros.

 

 

El cascarrabias seguirá apareciendo siempre que se le necesite y siempre que se solicite por escrito y ante notario su aparición.

Desvelar su identidad sería un cuarto deseo y los genios (que yo sepa) sólo conceden tres.

Otro abrazo para todos por todo lo que enseñáis de vuestro interior

 

 

 

Perdón¡¡¡¡¡¡ Perdón¡¡¡¡. Un añadido:

No creáis que me he olvidado del PROFESOR. Eso no podría ser por más cascarrabias que sea. Para él, que ni “era poeta ni se dedicaba a la poesía, pero que componía versos de vez en cuando”, van mis mejores ideas poéticas, por supuesto copiadas y retocadas:

Les enseñaste  a volar

mas no volarán tu vuelo.

Les enseñaste a soñar

mas no soñarán tu sueño

Les enseñaste a vivir

y no vivirán tu vida;

pero en verdad sabrás

que cada vez que ellos

vuelen, piensen, sueñen, canten, vivan

lo sencillo del camino estará

enseñado y aprendido.

 

¡D. Gregorio, profesor, D.E.P.!