4.- Viaje a Belén 


 

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. 

 

 

 

  

LOS DOCE ROMANCES.

   

 Villancico tradicional español

   

Recogido en "Paisaje y alma de Aliste" - León 1991

Gregorio Rodríguez Fernández  

 

A Belén camina

la Virgen María,

y a San José lleva

en su compañía,

amante más firme

no lo ha de encontrar.

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

"A dónde camina,

quisiera saber,

un hombre de noche

con una mujer,

si la lleva hurtada

lo he de adivinar".

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

Responde José:

"no la llevo hurtada,

con esta doncella

yo no tengo nada.

Dios que me la dio,

me la pudo dar".

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

Responde María,

como es tan discreta:

"Dios que nos juntó,

yo estoy muy contenta,

por otro ninguno

no lo he de olvidar".

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

 

Fueron caminando

en conversación,

llevaban palabras

de grande afición,

son palabras santas,

dignas de alabar.

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

Fueron caminando

hasta que encontraron

unos pasajeros

y les preguntaron

si para Belén

habían de errar.

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

"Caminen, señores,

si han de caminar,

que para Belén

no habían de errar,

es jornada larga

que aún tienen que andar".

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

Fueron caminando,

hasta que encontraron

un portal abierto,

muy mal preparado,

hicieron concepto

de allí se quedar.

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

"Échate, José,

que vendrás cansado,

y por mi no tengas

pena ni cuidado,

llegando la hora

yo te he de avisar".

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

En un portalito,

allí nació el Niño,

entre el heno y paja

sin ningún abrigo,

como el Rey del cielo

le van a adorar.

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

Como era Señor

de tanto poder,

pastores y reyes

lo iban a ver,

hincan la rodilla

para irle a adorar

Antes de las doce

a Belén llegar.

 

Con esto terminan

los doce romances,

para el más discreto

ya ha sido bastante,

perdonen, señores,

por el mal cantar.

Antes de las doce

a Belén llegar.