¿TRABAJO O PLACER?


   

(Historietas de la milicia)

 

 

 

 

 

Está el Coronel en su despacho, pensativo, en ese amplio margen de tiempo en el que no tiene nada que hacer, cuando le da por pensar si, cuando hace el amor a su señora, es un trabajo o es un placer.

Se exprime bien la sesera, pero ante la dificultad del dilema y no llegando a ninguna conclusión, llama a su Comandante Ayudante y se lo pregunta directamente. Éste, que acudía medio aletargado, se queda pensativo y, no sabiendo qué responder, le dice que lo consultará.

 

 

El Comandante Ayudante hace llamar al Capitán de Cuartel y le formula la inquietud del Coronel. El Capitán, ducho él en la facultad de delegar, llama urgentemente al Oficial de Guardia, el cual, ante la premura de la llamada, tuvo que interrumpir la partida de tetrix en el preciso momento en que encajaba una barra de cuatro cuadrados vertical. Se le escoñó la partida, pero la disciplina es la disciplina, así que acudió raudo a presencia del Capitán. Enterado del motivo de su presencia y pálido por no poder responder la inquietud de Usía, le comenta que eso lo soluciona al momento, pero que como está de guardia, para que el servicio no se resienta, es preciso que vuelva a su despacho para estudiarlo en profundidad.

 

 

Llegado el Oficial de Guardia a su despacho, llama con cajas destempladas al Cabo de la Guardia: ¡Cabo!, que venga el Sargento de Guardia ¡¡ya!!.

 

El Sargento de Guardia, que estaba el pobre hombre en su cuarto, rodeado de papeles, aprovechando el día de guardia para poder cuadrar la liquidación de gastos de la última cocina de maniobras, hacer el programa de instrucción del mes entrante, así como la relación de permisos del personal de su Compañía, el cuadrante de guardias de la semana siguiente, y la solicitud de recambios para doce fusiles y dos pistolas que tenía estropeados en la armería, como pudo, se levantó de su mesa tratando de que los papeles no se mezclaran mucho y, diligente como él solo, se fue a ver al Oficial de Guardia.

 

-Vamos a ver, Sargento. Le voy a hacer una pregunta que usted me va a responder ahora mismo, sin más dilación. ¿Estamos?

-Sí, mi Teniente, usted dirá de qué se trata.

-Si el Coronel le hace el amor a su mujer, ¿está haciendo un trabajo o es un placer?

El Sargento tartamudea un poco, extrañado por semejante inquietud de su superior, pero como hombre ducho en su profesión, con los pelos de las piernas negros del humo de mil batallas y los del culo chamuscados de la silla eléctrica, le contesta: “Es un placer, mi Teniente”.

-¿En qué se basa usted, Sargento?

-En que si fuera un trabajo, con toda seguridad que lo tendría que hacer yo.

 

 

 

 

 

BGF


Diciembre 2014