El ratonín sobrevive, ... con siete mesines de vida.



Habrá que celebrarlo ¿no?

 

 

2 de Junio de 1964. 5º curso en La Bañeza. ¿Os conocéis?

¡Muchachos, que habéis entendido mal! Podemos celebrar el cumplemeses del Ratonín, pero sin tanto bombo, que luego se les suben los humos, empiezan a tirar el moco como los pavos, y no hay quien lo atrope.

Ah, perdón... ¡Que no es en honor al Ratonín! ¡Esta vanidad nos pone en ridículo!

 

 

Tertulia de los cascarrabias al amor de la lumbre y al olor de las castañas asadas y del hidromiel. 

 

  • Pues, lo dicho: feliz cumplemeses!
  • ¡Y que cumpla muchos más!
  • Eso, sí. ¡Ya está bien de amenazar con cerrar la edición!
  • Y pregunto yo, ¿ha merecido la pena todo este esfuerzo?
  • A ver. Lo primero, el esfuerzo no ha sido tanto. Además, sarna con gusto no pica y, en este caso, en lugar de picar nos ha hecho cosquillas, algunas muy, muy agradables.
  • Ah, bueno. Entonces a seguir indefinidamente, digo yo.
  • Pues, sí. Indefinidamente, que quiere decir hasta que se agoten las aportaciones o colaboraciones desinteresadas, que es de lo que vive el ratonín.
  • ¿Por qué no dejas ya de llamarle ratonín? Parece que desmereces lo que representa.
  • No. ¡En absoluto! No es menosprecio, es cariño, mimo si se quiere.
  • Puede ser, pero, a veces puede parecer que no tiene valor ninguno, como si fuera una minucia... y, cuando nació, tenía unos propósitos más bien elevados, importantes. Propósitos que, por cierto, nadie dice si se están cumpliendo.
  • Ah! Eso sí. Los propósitos se están cumpliendo y superando. Nació para conformar un obsequio de categoría, que iba a ser de todos, para agradecer lo que habíamos recibido.
  • Y eso, ¿dónde está dicho? Eso no se ha dicho hasta ahora así de claro.
  • Ajá! Puede ser cierto, aunque en la Cabecera se quiso decir. Tal vez no se supo decir bastante claro. Ahora que, si no se había dicho, ahora ya está dicho, y lo vamos a repetir: Éste es un obsequio para agradecer todo lo que recibimos. Y más: es un obsequio que no se puede comprar, que lo vamos haciendo poco a poco, con todo el esmero. Otra cosa es que su valor final se vea limitado por nuestra capacidad. Eso, tal vez, es irremediable a pesar de nuestra voluntad.
  • Pues... Valoremos lo hecho: ¿Que nota merece?
  • Eh, déjate de notas y calificaciones! Baste decir que lo subrayamos de azul y lo adornamos de estrellas rojas. ¿Estáis todos de acuerdo?
  • Yo, sí.
  • Y yo.
  • Y yo también. Sobre todo con el Especial de Navidad. ¿Y tú?
  • Yo me abstengo. Pero, ya me véis la cara, y a buen entendedor...
  • ¿Y qué me decís de algún colaborador que ha aparecido, como caído del cielo?
  • Pero ¿qué dices tú de colaborador, no recuerdas aquello de "mentor, alguien con autoritas, que no potestas"? Pues eso es lo que hay, nada inesperado dada la predisposición del "mentado". ¡Ese sí que es obsequio!
  • A mí, además me están sorprendiendo todas las colaboraciones, no sólo por su valor emotivo, sino también por su forma y modo. ¡Tanto miedo como teníais algunos, que no dudabais en implantar la censura previa...!
  • Bueno, ahí tengo yo que confesarme. Al principio aplicamos la censura, más por precaución que por razones objetivas; pero, hoy en día, ya nadie ni nada es objeto de censura en esta revista y pienso que, gracias a todos, todo lo publicado es asumible colectivamente. Por tanto, que nadie deje de mandar una aportación por miedo a la censura.
  • ¿Y cómo se ve el futuro? ¿Se alcanza a ver hasta muy lejos?
  • ¡El futuro... Qui lo sa?. Miremos hacia el mañana y, del pasado mañana, Dios dirá.
  • Vale, pues qué hay del mañana?
  • El mañana va a tener una pausa, o un tiempo de ritmo más lento, pero ya se anuncian algunas aportaciones interesantes. A ver cuándo llegan!
  • Otro asunto: se había acordado que nuestra web no trascendiera demasiado, y, sin embargo, parece ser que ya los navegadores han cargado los títulos de algunas páginas y algunas fotos. ¿No es posible evitarlo?
  • De momento, no es excesivo lo que anda flotando en la marea de los navegadores: alguna fotografía y alguna página de las más visitadas. Ciertamente no vemos la forma de impedirlo, aunque seguiremos tratando de limitarlo; pero tampoco parece una publicidad negativa ni una vulneración grave de la intimidad.
  • Otra cuestión, hablando de visitas: ¿Podemos valorar ya el éxito de la revista?
  • Sí que lo podemos valorar ya: Hay quien dice que "nadie sabe que existe". También hay quien dice que más de mil visitas en medio año es un gran éxito. Pues, como siempre, la realidad es la que es: tenemos una decena de meritísimos colaboradores que están en la honda, una veintena de lectores habituales y algunos otros ocasionales, todos ellos de los nuestros. Además hay otro número indeterminado e insignificante de visitantes que no son "de los nuestros".
  • Y esos que no son de los nuestros, ¿no perturban el ambiente?
  • Pues no, hasta la fecha tan sólo hemos tenido dos mensajes desagradables y otros cuatro o cinco graciosillos, que hemos eliminado y," si te he visto, no me acuerdo".
  • Ah, sí: lo del libro de mensajes. Eso no tiene vida, verdad?
  • Cierto. No parece que nadie se acuerde  de él. Tampoco pasa nada...
  • Y Radio Galena... parece que tampoco está muy activa.
  • Tampoco. O no hay redactores ni locutores o, si queda alguno, se acuesta muy pronto y se levanta muy tarde.
  • Algo importante: ¿Echáis de menos a algún colaborador esperado?
  • Sí. ¡A más de uno! ¡Y mucho!
  • Y ¿váis a hacer algo por repescarlos?
  • ¡Por supuesto que haremos todo lo que esté en nuestras manos!
  • ...
  • ¿Algo más?
  • No. Nada más por esta vez.
  • ¡Pues hasta el cumpleaños!
  • ¡Con Dios!
  •  

 

Telemarañas, a 28 de Diciembre de 2013, (día de los Santos Inocentes)