SANEADO 2022



 

Hoy, al abrir la persiana de mi cocina y preparar el desayuno, me pareció ver cómo una pareja de golondrinas huía de la terraza donde, ya hace años, construyeron un nido que visitan anualmente por primavera, aunque después, por las dificultades posicionales de éste, acaban abandonando. Mi visión fue como un reflejo. Miré más detenidamente y no vi nada.

Moví la cabeza diciéndome a mí mismo que me levantaba un poco espeso por los excesos de la Nochevieja. Yo ya estoy para sopitas ligeras y poco o ningún vino. Tal vez me excedí.

Lejos quedan las despedidas de año en las que, por mi profesión, organizaba y presidía espléndidas “Cenas de Gala” y me embuchaba, sin contemplación alguna, cinco platos y asesinaba sin ningún remordimiento a un marqués, ya fuera de Cáceres, de Murrieta o de Riscal.

Ahora me encuentro como Sancho Panza, que teniendo a tiro de tenedor las suculentas viandas que le presentaban, la varita del galeno le prohibía aquello que más le gustaba.

Pero había visto bien, pues la pareja de golondrinas, pasado el susto inicial, volvieron a su nido. Me consolé pensando que (mentira piadosa) mi mente aún conserva sus reflejos, pero me sorprendió lo temprano de la visita. Al salir de la cocina a la terraza, las golondrinas se fueron piando con gran alboroto; mi sorpresa se acrecentó cuando vi a la cerrachita, que llevaba una pluma en el pico, dirigirse a su nido.

Miré al sol que ya levantaba unos palmos de mi horizonte. Venía con la alegría de los meses de mayo y junio, como queriendo olvidar los rigores habituales del primer día de enero.

Yo nunca me he fiado de estos soles invernales, pues al final, “la cagan” (con perdón) y engañan a pastores inexpertos, plantas deseosas de florecer y a animales con ganas de darse los primeros baños de sol primaveral y cortejar a sus hembras.

Pues bien, al comenzar el año, le pido al tiempo que se comporte como debe: Hielo para matar las malas hierbas, nieve para acumular agua en los pantanos y poner la tierra jugosa de cara a las futuras siembras, lluvias para nuestros manantiales y se deje de tocar las narices jugando a ser primavera y, de paso, que se lleve también La Covid con todos sus ramales.

Para vosotros, compañeros, os deseo que se vayan cumpliendo los últimos deseos que nos queden pendientes y mucha salud y buen rollo (que a veces falta).

 

Un abrazo a todos.

Fernández Barrio

1 de Enero 2022

 

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