ROMANCE EN LA 4ª EDAD


 

 

 

Dos personas mayores, viudo él, viuda ella, se conocían hacía varios años.

 

Una noche hubo una cena comunitaria en la Casa Club: los dos sentados en la misma mesa, uno frente al otro. Durante la comida, él la miró y, finalmente, juntó el coraje suficiente para preguntarle:

- ¿Quieres casarte conmigo?

 

Después de unos segundos de “cuidadosa consideración”, ella respondió:

- ¡Sí! ¡Sí! ¡Acepto!

 

La velada terminó y, luego de unos intercambios de agradables palabras, se fueron a sus respectivos hogares.

 

A la mañana siguiente, él despertó preocupado y dudoso de la respuesta. ‘¿Dijo sí o dijo no?’ No podía recordar. Lo intentó y lo intentó, pero simplemente no recordaba; no tenía ni siquiera una vaga idea.

Inquieto, se fue al teléfono y llamó a su amiga. En primer lugar, le explicó que su memoria no era tan buena como solía serlo. Luego le recordó la noche hermosa que habían pasado y, con un poco más de coraje, le preguntó:

- Cuando te pregunté si querías casarte conmigo, ¿dijiste que sí o que no?

 

Él quedó encantado al oírla responder:

- Te dije que sí, tontín! Te dije que sí acepto; y lo dije con todo mi corazón! Y, además, ahora estoy muy feliz de que me hayas llamado; porque no conseguía recordar quién me lo había pedido.