RENACIMIENTO.

(Extracto de las Veladas de Navidad 2017-2018) 



¡Feliz Navidad, Telemarañas y telemaraños!

Recién acababa de enchufarme a Telemarañas con un bolígrafo y un folio, cuando me dio por abrir el buzón por si encontraba en él algún hilo de inspiración para mi felicitación navideña, y allá que descubrí en un rincón del mismo tu primoroso cesto de aguinaldo.

 

 

 

Viéndolo, Herminio, nadie diría que este año León ha sido un desastre de producción, porque los preciados frutos que hay en él se desparraman sobre los bordes y ruedan generosamente hasta las mesas de los de la familia del 59. Modificando ligeramente la consabida sentencia, podríamos decir que "ex abundantia cordis loquitur cestus", un cesto incapaz de contener tanta abundancia de amor.  

Hablando de familia…

Me imagino que muchísima gente no podrá celebrar la Navidad, sencillamente porque no tienen con quién o porque no tienen dónde. Nosotros afortunadamente somos una amplia familia, muy dispersa, eso sí (Cataluña, Canarias, Andalucía, Galicia, Asturias, Madrid, León...), y además tenemos un hogar donde poder celebrarla, un hogar que ha estado bajo la amenaza del desahucio definitivo, pero que gracias al tesón y al empeño de algunos miembros, ha sido recuperado para todos. Decidme si no es motivo de felicitación que la recuperación del hogar Telemarañas se haya producido precisamente a las puertas de la Navidad para poder albergar el calor de la familia dispersa. Sin duda, el mejor aguinaldo.

Me traslado por un instante a la Palestina amurallada, asediada, devastada, y pienso en tanto hogar convertido en ruinas, en tanta familia desmembrada, en la violencia colonizadora que no cesa; y me imagino a la Sagrada Pareja -camino de Belén- viéndose atrapada en un checkpoint del ominoso muro, y a María llorando a causa de las contracciones en medio de un interrogatorio interminable, y teniendo que dar a luz entre fusiles. Sólo de pensarlo da dolor, por eso procuramos no pensarlo. Pero lo cierto es que la estirpe de Herodes no ha desaparecido todavía.

 

Ahora bien (mejor dicho: mucho más tarde y no demasiado bien) mandó por mensajero esta posdata:

Me imagino que a estas horas el gallo cepedano, tras saludar al día, se habrá dado ya una vueltecica por el nial con el fin de comprobar si alguna pita madrugadora se ha pasado por allí para depositar su óvulo como contribución a la propagación. Y siendo así, efectivamente habrá comprobado que "la pita ciega" ha puesto un huevo, ha puesto dos, ha puesto tres... Esperemos que no los haya puesto "ralos", aunque sólo sea para no frustrar las muy nobles aspiraciones del gallo.

Herminio, quiero que hagas una pequeña corrección en el tercer verso del Re-Nacimiento: en lugar de "tu ojo" vamos a poner "el ojo", que creo que pega mejor. Es lo que pensaba poner desde el principio, pero ya sabes, el trasnueche suele traer estos traspiés.

 

 

Re-Nacimiento

(Dedicatoria a Telemarañas)


Cuando ya todos te dábamos por muerta
y el velatorio estaba a punto de estrenarse,
el ojo receloso nos hizo de repente
un guiño entre burlón e irreverente.

La parte de la familia allí presente
nos miramos nerviosos un instante
al verte "apitañar" tan mansamente,
pero pronto pudimos darnos cuenta
de que había mucha vida por delante.

Nos fundimos en un abrazo con la muerta,
nos subió la emoción a la garganta,
nos miramos de nuevo alborozados
y jubilosos gritamos en cascada:
¡larga vida a la Resucitada!

 

I. Almanza R.

 

Un abrazo fuerte y Felices Fiestas.

Yo dentro de unos momentos emprenderé rumbo a Pamplona para pasarlas por allá.

Vale.

 

21 de diciembre de 2017