NAVIDAD -TIEMPO DE REFLEXIÓN-



Como cada año, inexorablemente al principio del invierno llega la Navidad. Inexorablemente también nos hacemos un año más viejos e igualmente más roñas. Puede que incluso nos hagamos más perezosos. Por eso y porque el olvido siempre llega, pues es el mejor amigo del tiempo, os quiero recordar unos pensamientos muy básicos, pero que a mí me sirven para desperezar los sentimientos cuando todo parece que me da igual.

Y es que, amigos míos, la edad te da a entender que sólo eres dueño de lo que tienes y a eso te aferras como una lapa. Sin embargo, has de saber que, además, también eres dueño de lo que regalas y que no hay nada como entregar, haciéndolo siempre con los ojos cerrados. Que todos podemos equivocarnos cada día, pero que no hay que preocuparse más de lo necesario, porque los problemas siempre se han de afrontar y las soluciones… ya llegarán. Siempre llegan. Lo que ocurre es que a veces hay que elegir las menos malas y que incluso estas veces tampoco pasa nada.
 

Disfrutemos pues cada momento y aferrémonos a cada oportunidad. La felicidad, queridos colegas, a menudo, no es un dónde ni un cómo, es tan sólo un con quién

Pensemos igualmente que nunca debemos dar todo por sabido, que no hay nada para siempre y que los años te van borrando los “esto nunca”. 

Y, si os puede servir de algo, os aseguro que el mundo está lleno de valientes plagados de moratones y de cobardes intactos, pero poned esmero en ser siempre de los primeros, ya que cada herida cuenta una historia que ha merecido la pena. Nunca debemos subestimar a nadie, pues de todo el mundo se aprende, pero siempre hay que parase a escuchar para poder hacerlo.

Amigos, colaboradores o no de Telemarañas: Hay algunas personas que se quedan cuando todos se van y puede que no sean las que todos esperábamos, pero perdonar es sin duda el mejor de los caminos y seguramente todo volverá a la normalidad. Estos adioses parciales están llenos de silencios, de frases que todavía no se han dicho y de pensamientos que se han quedado ocultos en alguna parte de nuestra memoria y volverán; volverán porque, queramos o no, todos somos viajeros en esta vida, caminamos por ella en busca de diferentes cosas, pero el destino siempre es el mismo por muchos vericuetos y atajos que cojamos.
 

Y, como última reflexión, creedme: “la almohada por la noche no recibe bien los problemas, pero la luz de un nuevo día nos descubre siempre que al final no eran tan graves”. Que la vida va de ir y venir, de sitios y de personas. Y que, cuando vayas, procures hacerlo siempre con las manos llenas. Y que, cuando te marches, lo hagas solo, sabiendo que dejas un buen recuerdo.

 

Que estas Fiestas os hagan más felices y que de esta forma colaboréis en la felicidad de los que os rodean.

Os quiere siempre y en estos días os recuerda más vuestro compañero de fatigas, que, a poco que pueda, quiere ser de los que se quedan.



¡Feliz Navidad 2016!

Elio