D.Gregorio (solapa Devocionario)


Poesía que reza.


 

Dice don Gregorio, y lo repite insistentemente:

 

"... ni soy poeta ni me dedico a la poesía; compongo versos, y sólo de vez en cuando."

 

"Estos poemas que siguen, sencillas oraciones en verso, quieren ser una especie de retablo poético..."

 
 
 

 

"Devocionario Poético Popular" (Astorga - 2006)

  

IV: Vía Crucis (Extracto)

 

 OFRECIMIENTO

 

      Es de cumbre, no de llano,

el camino de la cruz,

que conduce hacia la luz

y hace divino lo humano.

Jesús, nuestro Dios cercano,

nos amó al mundo viniendo,

y nos libró, padeciendo,

de condenación eterna.

Con su bondad dulce y tierna

venció al pecado, muriendo. 

 

      Te ofrezco, Virgen María,

el Vía Crucis ahora,

de tu hijo seguidora

y de caminantes guía.

Ven con quien de ti se fía,

piadosa, no me abandones,

que fuiste al Calvario, y pones

gran devoción en volver.

El camino a recorrer

tiene catorce estaciones.

  

PRIMERA ESTACIÓN. JESÚS CONDENADO A MUERTE 

 

      Pilato, determinante,

ya librarle solicita,

y crucifícale grita

el pueblo allí discordante.

A muerte injusta, humillante,

condena a Jesús, esencia

de la más clara inocencia,

y soluciona el conflicto.

Si peco, mi veredicto

repite aquella sentencia.

 

ESTRIBILLO

 

      A Jesús siempre amarás,

que en la cruz por tu amor muere;

piensa que como él te quiere

nadie te querrá jamás.

 

 


  

V: Siguiendo el año litúrgico. Semana Santa.

 

EL MANDAMIENTO NUEVO (Juan 13,14 )

 

      Tras la cena, a los apóstoles

Jesús con honda terneza,

que os améis como yo

os he amado, recomienda.

 

      Un mandamiento, ya antiguo,

nuevo ahora se lo expresa:

"que os améis" no es novedad,

"como yo" es la diferencia.

 

      El amor busca apertura,

comparte bienes sin queja,

quiere extendido mantel,

pide donación fraterna.

 

      Grano, guardado en el arca,

no produce, sólo merma;

se esparce y se centuplica,

según la ley de la siembra.

 

      Mientras pasan, imparables,

los años, rueda que rueda,

el egoísmo sin coto

a través del mundo impera.

 

      Del corazón, complaciente,

como el agua de la peña,

el amor debe salir

y no ser palabra muerta.