Invitación a una presentación literaria en Astroga


 


Habiendo recibido de Eloy Rubio Carro, sobrino de don Esteban, esta invitación para asistir a un acto literario, que tendrá lugar en Astorga el próximo sábado, y que resultaría de mi interés, pero al que no podré asistir, os propago la invitación por si os resulta interesante a los que andaréis por allí ese día.

 

¿Dónde puede radicar el especial interés del acto? En la información “de primera mano” (inéditos, manuscritos, …) que puede desvelar alguno de los que van a intervenir en el acto. Es el caso de Eloy Rubio Carro, que, sin duda, ha recibido buena parte de los contenidos de “los baúles y fardeles” de don Esteban. Sondead  si no en el buscador de AstrogaRedAcción, su diario digital, con el criterio Leopoldo Panero, y encontraréis mucho y muy buen material.

Para poneros en antecedentes, antecedentes que a buen seguro compartimos muchos de nosotros, os propongo evocar unos pequeños temas de estudio, a modo de recuperación. No os avergoncéis de necesitar esta recuperación. Todos la necesitamos, salvo los profesionales de la enseñanza, supongo. ¿O también?

En el ambiente de nuestra formación Leopoldo Panero siempre ocupó el lugar que merecía, no siendo objeto ni del favoritismo primero ni del ostracismo posterior que recibió en otros ambientes formativos; pero los temas académicos de entonces se ven tan lejos desde el presente que sus poemas, releídos ahora, tienen un notable sabor a nuevo, con regusto de madurez. ¡Un placer renovado!



1.- Primera ráfaga neuronal:  Tratad de recordar en qué libro de texto o antología de nuestros cursos en el seminario aparecía el siguiente soneto.
 

 

A mis hermanas

Estamos siempre solos. Cae el viento
entre los encinares y la vega.
A nuestro corazón el ruido llega
del campo silencioso y polvoriento.

Alguien cuenta, sin voz, el viejo cuento
de nuestra infancia, y nuestra sombra juega
trágicamente a la gallina ciega;
y una mano nos coge el pensamiento.

Ángel, Ricardo, Juan, abuelo, abuela
nos tocan levemente, y sin palabras
nos hablan, nos tropiezan, les tocamos.

¡Estamos siempre solos, siempre en vela,
esperando, Señor, a que nos abras
los ojos para ver, mientras jugamos!

 

 


 

2.- Segunda ráfaga neuronal: Probad a ver si , con la ayuda de estas estrofas, podéis recuperar las sensaciones de un recreo de la Preparatoria o de los primeros cursos en el seminario, trotando por el paseo de La Muralla.

 

Campos de Astorga

Campos de Astorga, tristes,
montañas del Teleno,
como un trono de paz, allá en la leve
diafanidad del cielo;
tierras grises, doradas, espaciosas,
desde el alto jardín, en el sosiego
de mi niñez remota.



¡Oh hermosa
quietud agonizante!
Siempre lejos,
campos de Astorga tristes,
siempre alegres detrás de mi recuerdo,
lo mismo que si fuerais
la sustancia de un sueño,
que volveré a soñar cuando la infancia
retorne al corazón cansado y viejo.



 

3.- Rezos del “Libro de las Horas”: los que podéis vestir hábito talar, según el derecho canónico, creo que encontraréis con frecuencia  en el “Libro de las Horas” los dos poemas que siguen.

Los "desconectados-total" no sabrán ni de qué libro estamos hablando. Que lo averigüen. Porque en él han sido incluidos varios poemas de Leopoldo Panero, como los que siguen: un sonetillo acerca de la propia muerte y unas décimas de elevación mística:

 

 

 

Sonetillo

Déjame, Señor, así;
déjame que en Ti me muera
mientras la brisa en la era
dora el tamo que yo fui.

Déjame que dé de mí
el grano limpio, y que fuera,
en un montón, toda entera,
caiga el alma para Ti.

Déjame cristal, infancia,
tarde seca, sol violento,
crujir de trigo en sazón:

coge, Señor, mi abundancia,
mientras se queda en el viento
el olor del corazón.

 



De la vida en la arena

De la vida en la arena
me llevas de la mano
al puerto más cercano,
al agua más serena.
El corazón se llena,
Señor, de tu ternura;
y es la noche más pura
y la ruta más bella
porque tú estás en ella,
sea clara u oscura.

La noche misteriosa
acerca a lo escondido;
el sueño es el olvido
donde la paz se posa.
Y esa paz es la rosa
de los vientos. Velero,
inquieto marinero,
ya mi timón preparo
-tú el mar y cielo claro-
hacia el alba que espero.
 



Deberes o cuestión a resolver por los que tengan la posibilidad de asistir a la presentación del sábado:

¿Tuvo algo que ver don Esteban en la composición del Pequeño Canto a La Sequeda que figura en la siguiente página de estos Panerismos?

Podéis solicitar ayuda para resolver la cuestión a los personajes que intervendrán en la presentación.
 

En la siguiente página podréis leer el poema

 

Pequeño Canto a La Sequeda

 

y escuchar al propio Leopoldo Panero, recitarlo en una grabación de Radio Popular de Astorga.