Otro que cumple



Amanecí hoy un poco atolondrado, como de haber estado soñando despierto, y, no sé por qué razón, salí a la puerta para atender una llamada que no estaba seguro de haber oído. Mas hete aquí que no encontré a nadie a mi puerta.

-    Ná! - me dije -, sería un simple golpe de viento, un acúfeno, cualquier cosa.

Sorprendido de mi alucinante despiste, noté que mi tolondrera se convertía en un apagado pesar, un pequeño bajón, así que iba a cerrar la puerta, un pelín pesaroso, para volver al interior de la casa, cuando apercibí una especie de pequeño paquete al lado de mis pies. Me agaché a recogerlo y entonces sí que me sorprendí: era un paquetín de caramelos con una nota que decía:

“Hazme el favor de repartir estos Ronchitos con los compis de aquellos años (59-65), para que celebren conmigo mi cumple”.

Tenía de firma: “F. V. C.”

-    ¡Ronchitos! - pensé - ¡Nada menos que Ronchitos, que, si los pruebas, ya no puedes parar de ronchar hasta que los terminas!

Imprudente, ansioso, comencé a resalivar y relamer, hasta que metí el primer caramelo en la boca y lo ronché con fruición. Sentí de inmediato una invasión de regusto supersabroso que descendía hasta el fondo de mis tragaderas (¡qué rico!), a la vez que un subidón de entusiasmo tentador ascendía por todo mi sistema anímico (¡qué bien!). Tan grande fue la recarga de ánimo, que me pregunté si aquellos caramelos no incluirían en su composición alguna sustancia dopante.

También noté que mi sistema neuronal era recorrido por un flujo intensísimo de energía que iba reactivando todas las conexiones de mi memoria: “entonces, en aquellos días ya tan lejanos, invitábamos a los compañeros con caramelos el día del cumpleaños”, “aquello reforzaba nuestra amistad”…

Pero, como quiera que últimamente no me fío demasiado de mí mismo y de mis recuerdos, decidí comprobar las ocurrencias que me iban provocando aquellos dulcísimos sabores. Y lo encontré de inmediato:

 

 

Fidel V. C., nuestro B45, nacido en Tombrio de Abajo – Toreno (León) el 29 de octubre de 1945, de Víctor y Francisca, que vive en la actualidad y con salud en Argentina y hoy cumple ---enta años.

Creo que no me va a creer nadie, pero como decía aquel “etsi fractus illabatur orbis”… Yo le voy a trasladar la felicitación que se merece en nombre de todos:
 
¡Que tenga un muy feliz cumpleaños y que viva con mucha salud y mejor ánimo otros muchos años en compañía de todos los suyos, de aquí y de allí!

Post scriptum.

Para todos los demás: ya sabéis que tenéis aquí un par de Ronchitos del cumple de Fidel. Me gustaría mucho y es mi deber dároslos, pero no sé si durarán mucho. ¡El demonio tentador…!

Guadarrama, 29 de octubre de 2015