¡NOS QUEDA MUCHA FAENA!


 

Noche de frío estrellado,
de luna blanca en Belén.
Noche de ángeles cantores
que anuncian a los pastores
que es noche de paz y bien.

 

El mundo duerme impasible
o a su rutina entregado;
pero ¡ha nacido Jesús,
El Mesías esperado!

 

Nació en un pobre portal,
en una cama de paja.
Aterido está de frío
y su Madre Soberana
lo acurruca en su regazo
y a su pecho lo amamanta.

 

Detrás, un buey y una mula,
con grandes ojos mirando,
le proporcionan calor
con suave aliento templado.

 

Van llegando los pastores,
por los ángeles guiados,
y, al ver al Niño, extasiados,
pobres y humildemente
van colocando a sus pies
cada uno su presente.

 

   *  *  *  *  *  *

 

Cada año celebramos
tu glorioso Nacimiento
y cada año te encuentras
un mundo más violento.

Las guerras siguen activas
en todos los horizontes,
los herodes ejerciendo
su maldad impunemente,
y, como siempre, las víctimas
son los pobres e inocentes:

niños que mueren ahogados
en fría y lejana playa,
al buscar un mundo nuevo
que les de más esperanza;

niños que mueren a manos
de unos padres desalmados…
los niños prostituidos…
los niños esclavizados…
los niños…
los niños…
los niños que mueren de hambre…
Son los Santos Inocentes
de este tiempo miserable.

 

Intercede, Niño Dios,
ante tu Padre Supremo
y a los niños de esta tierra
no les falte el alimento,
no sean víctimas de trata,
guerras, odio y sufrimiento.

 

Deja que de los mayores
se ocupe tu Padre Eterno.
El repartirá las glorias
o merecidos tormentos.
Pero Tú, Niño Divino,
protege a los más pequeños.

 

 

¡Sed Bienvenido, Buen Niño,
a esta nueva noche buena;
pero, visto lo anterior,
ni es nueva, ni hay paz, ni es buena!
Como puedes ver, Señor,
nos queda mucha faena.

FBarrio
Diciembre 2015

 


A pesar de todo….

¡Feliz Navidad!