La llegada de los Reyes Magos



Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo"

 

Al enterarse el rey Herodes, quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. Y ellos le respondieron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el Profeta:

"Y tú, Belén, tierra de Judá,
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá,
porque de ti nacerá un jefe,
que será el Pastor de mi pueblo, Israel".

 

Herodes mandó llamar secretamente a los Magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los encaminó hacia Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje"

  

 

Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el Niño.

 
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al Niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 

 

Y, como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

 


 

   Esperanza y camino

 

   Gregorio Rodríguez Fernández

   "Devocionario Poético Popular" (Astorga 2006)

 

   En la espera gozosa del adviento

el camino debemos preparar

al Señor, que ya vino, y nuevamente

ahora viene, y glorioso al fin vendrá.

 

   Mientras vamos con paso presuroso

a Belén, nuestra mística ciudad,

la esperanza nos guía y nos alumbra

a seguir, sin volver la vista atrás.

 

   Adelante, que está cerca el Mesías

prometido a este mundo terrenal,

no temamos las sombras de la noche,

crearemos el alba al caminar.

 

   Nuestras almas, ajenas al cansancio,

si fe viva y profunda en ellas hay,

al sentirse por dentro iluminadas,

de una Estrella nacido el Sol verán.