LA LÓGICA Y LA LOGÍSTICA


 

No hay nada más proclive a desnudar el cuerpo (si la ocasión lo merece), pero sobre todo el alma, que la soledad de una noche de hotel.

Lo comprendí durante el tiempo en que, para poder terminar mis estudios de turismo, no me quedaba otra alternativa que trabajar de noche.

No importa la nacionalidad, ni la edad, ni la clase social, la religión o la tendencia política. Muchas personas o sienten nostalgia de su familia, o algún problema les priva del reconfortante sueño reparador. Al final terminan conversando con alguien, normalmente desconocido, y que, por alguna razón, les inspira confianza. Ese alguien les escucha, muestra interés por sus problemas y, quizás, tiene una palabra de ánimo, pesadumbre o admiración; pero sobre todo no tiene curiosidad malsana por conocer más allá de lo que el interlocutor quiere expresar. 

 

Para mi suerte, también debía llevar "La marca" (ver antología de AngelP) grabada en mi frente, ya que han sido muchas las personas que han confiado en mí, conscientes de que les entendería y todo quedaría como en el secreto de una confesión.

Yo me maravillaba el ver cómo, después de revelar aspectos de la vida personal o laboral que casi no conocía ni su familia, aquellas personas se transformaban y su cara reflejaba tranquilidad interior.

Viene esto a cuento de que, cuando leí el buen relato de Almanza (“Aquella Pedagogía”), me acordé de un señor ministro con quien mantuve una de esas charlas confesionales.

A leguas se veía que su comportamiento era totalmente diferente al de los políticos, digamos profesionales, que, por razones que no vienen a este caso, se hospedaron en el hotel.

Él me confesó que había preparado unas líneas de actuación, con lo que consideraba imprescindible para el buen término de su cometido en el ministerio, que expuso en el primer consejo de ministros. Estas actuaciones se extendían mas allá de la legislatura, de lo contrario era difícil dotarlas de estabilidad en el futuro, como había ocurrido hasta el presente.

-Eso es lógico -dije yo.

-Sí, amigo, -me respondió-. Es lógico, pero no es logístico.

Al ver mi cara de no comprender bien lo que me quería decir, me explicó que los gobiernos, al parecer, no seguían las leyes de la lógica, sino de la logística necesaria para ganar las elecciones siguientes.Todos los proyectos se enfocaban y tenían fecha de caducidad en las próximas elecciones. Él, novato, desconocía que en política también existe la obsolescencia programada. 

 

Este año de elecciones comienza dándonos ejemplos palmarios de la diferencia entre lógica y logística en política:

 

1)  ¿Es lógica la actitud de D. Mariano al mantener en secreto los nombres de los candidatos de las autonómicas y municipales (sobre todo en Madrid)?

¡Nooo! Es logística.

Espera que los demás candidatos se vayan quemando, o los decapiten (por ejemplo, D. Tomás Gómez); que los tertulianos de los diferentes medios de comunicación les revuelvan las entretelas y saquen a la luz las posibles zonas oscuras de cada uno de ellos. Mientras tanto sus ocultos candidatos llegarán prácticamente vírgenes lo más cerca posible del comienzo de la campaña.

 

2) ¿Es lógica la convocatoria de elecciones anticipadas en Andalucía, poniendo la excusa de la infidelidad de su socio, Izquierda Unida?

¡Nooo! ¡Es logística!

Si toma esa premisa, debería haber convocado elecciones el día en que la Consejera de Vivienda, de I.U., adjudicó a dedo entre sus correligionarios las viviendas sociales, haciendo caso omiso de las listas de espera. La Sra. Presidenta de la Junta la destituyó y tuvo que reponerla en su cargo al día siguiente bajo la amenaza de I.U. de romper la coalición. Las viviendas quedaron adjudicadas y ¡amén!

Entonces no era logístico, porque no se daban las condiciones para cumplir con sus ambiciones políticas: ganar unas elecciones autonómicas, esperar que el líder nacional del PSOE se queme y acudir a la llamada de auxilio y entrar en Madrid, bajo palio, como candidata del partido a disputar la Presidencia del Gobierno.

 

3) ¿Es lógica la fulminación de D. Tomás en este momento, cuando había sido ya elegido por el pueblo como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid?

¡Nooo! Es logística.

Unos dicen que “si iba en tranvía (multipasado de presupuesto)”. Otros que “si a las inquisidoras encuestas no le salían las cuentas”. (Todo eso lo sabían con anterioridad hasta los niños de pecho).

Yo opino lo siguiente: A D. Pedro le estaban moviendo la silla desde la virreina andaluza hasta el último de los varones socialistas. Incluso algunos de los sátrapas se juntaron a yantar con el “enemigo”, ¿tal vez para reservar sillón? D. Pedro mira a su contorno, ve una cabeza con la que dar un escarmiento, y ¡zas! la corta de un tajo. Por si alguno quería hacerse fuerte en la sede de PSM, la cierra a cal y canto.

 

3) ¿Es lógica la huida de D. Manuel Chaves y de D. Pepe Griñán de la presidencia de la Junta de Andalucía?

¡Nooo! Es logística.

No se enteraron de que en su taifa el dinero se repartía a sacos (¡que ineptitud!), pero sí prepararon su futuro, corriendo a aforarse (¡que diligencia!) y a esperar la citación que ahora les acaba de llegar. (Lo de la ignorancia no se lo cree nadie ni les debe eximir de responsabilidad, por su cargo). Concedo la presunción de inocencia.

Aquí sí que se lo han puesto a pelo, Sr. Sánchez, para dar un golpe de autoridad, demostrar que realmente está dispuesto a que haya transparencia y lucha contra la corrupción. Con ello se ganaría la confianza y gratitud de mucha gente que, tal vez, recondujera su voto. Pero entiendo que, para ello, tiene usted que cruzar Despeñaperros y allí le estarán esperando las huestes de Dña. Susana para despeñarle por "El Salto de el Fraile". No puede usted morder la mano que le dio de comer.

 

4) Esto pasa en lo que llaman la precampaña. Cuando llegue la campaña, la logística se desparramará:

- Alcaldes sin un duro en las arcas que inaugurarán rotondas (aunque el césped sea artificial). Lo importante es la foto.

- Presidentes autonómicos que presumirán de sanidad, educación, asistencia social… como si el votante no fuera usuario de tales servicios y sufriera en sus carnes las listas de espera, las deficiencias del sistema educativo o el abandono de ancianos y familias necesitadas.

- En las generales, el partido del gobierno no nos venderá la moto, nos venderá tramos de autovía, tramos de Ave, promesas de que en la próxima legislatura nos subirán al cielo con sus medidas económicas, etc. etc.

- Los aspirantes sacarán el carro de repartir promesas como si fuese el carrito de los helados: “Nosotros prometemos”, “nosotros haremos”, “nosotros cambiaremos...”, bla, bla, bla, casi todo manido o que de antemano saben que no se puede cumplir. “El pueblo, que es sabio (ja, ja), sabrá entender nuestro mensaje y nos votará”. 

 

Pues… si el pueblo es sabio, vota, y está tan puteado, que el pueblo no vote y gobierne él mismo, a ver si se desputea.

 

¡Qué razón tenía usted, Sr. ministro: En política, la logística va antes que la lógica!

Y no se preocupe usted: de la extensa conversación de aquella noche, sólo he utilizado su reflexión logística. Lo demás irá conmigo a la tumba.


FBarrio

20 de febrero 2015