¡ FUEGO EN GISTREDO !

NOCEDA DEL BIERZO



En el verano de l965 me encontraba en Bembibre preparando examen de reválida de sexto en la famosa Academia de Don Bérez, y en un descanso, salimos a la calle, miré hacia los Montes de Noceda y me sorprendió ver cómo ardía el monte en las proximidades del Gistredo.

Asustado, grité: "Fuego en Gistredo", tengo que ir a ayudar a apagarlo. 

Subí a Noceda en aquel autocar del Embustero conducido por su hijo Pepín.

 

Junto al Ayuntamiento, la Guardia Civil reclutaba a vecinos para ir a apagar el fuego. Me tocó subir con un extintor hasta Gistredo. Allí nos dio la noche, pero el fuego seguía devorándolo todo. Había gente por los caminos con machao y ramos de roble intentando apagarlo, pero la impotencia se apoderaba del personal. 

Dirigía la operación Lorenzo, "Cin el de Poldo". Se produjo confusión, pues parecía que el que debía cuidar del monte lo encendía (achismaba).Decía que era para hacer cortafuegos antes que llegara el frente, pero el fuego continuó hasta cerca de Quintana de Fuseros. Lo cierto es que, durante días, el monte parecía un infierno de fuego. Fue pasando y quemando Gistredo, Veneiro, Ferruelo, Xáfara, la Silva, la Fornia, etc.

 

Nunca se supo quién prendió el monte ni se detuvo al culpable. 

Por aquella época ICONA había conseguido el derecho a plantar pinos por toda la montaña. Ello le dio patente para prohibir que el ganado subiera al monte a pacer y triscar, sancionando a quienes rebasaran los límites por ellos trazados. ICONA fue asfixiando la posibilidad de apacentar bueyes y vacas durante el verano en la serranía y después les tocó a los rebaños de ovejas y cabras. En los años cincuenta había rebaños de ovejas y cabras en los tres barrios de Noceda que superaban las mil cabezas. 

El fuego, que asoló el monte e inundó los valles de ceniza y humo, castigó al pueblo reduciendo la ganadería y llevándola a la extinción. El fuego devoró el bosque, las matas de roble, robles centenarios, como los de la Silva, la Fornia, etc. El fuego con su lanzallamas avanzaba abrasando el monte bajo, trepaba por los rebollos hacia el cielo como una erupción volcánica y se deslizaba como un río de lava en la distancia. Era un espectáculo de llamas trazando figuras fantasmagóricas en el anfiteatro de la Serranía. Avanzaba incansable como una pisonadora, noche y día, y tragaba urces, robles, piornos, etc, como una cosechadora sin vientre. 

El cuerpo montaraz se desmembraba como una falla ígnea y sólo quedaban cenizas y los arroyos entintados y mudos. 

Durante varios días ardió nuestro monte abastecedor de leña, pasto, agua y aire de vida. El fuego pasó, pasaremos nosotros, pero el Gistredo, la Silva y los otros valles y collados queridos siguen ahí como símbolo de valentía, de aguante y vida. Hoy se han recuperado y los disfrutamos con una íntima satisfacción. 

Aquello fue un cáncer que despojó del pelo al monte y que la madre naturaleza ha regenerado para nuestro disfrute, haciendo honor al nombre de Noceda ("no cederá").

 

Recuerdo que con ocho o diez años subí de excursión a la Reguera de la Fragua y a la Silva con mi abuelo Víctor que aprovechó para cortar algún abedul para hacer madreñas (galochas) y me llevó a conocer la Fuente Fría, en la Silva, que brotaba al lado de una roca o peñasco, y su agua era tan fría que no se podía beber un trago. Muy cerca de la Fuente Fría había grandes robles y el suelo estaba cubierto por una gran alfombra de arandaneras. Veinte años más tarde fui a visitarla con mis hijos y el paisaje había cambiado totalmente. Fue decepcionante: la roca había sido removida, la fuente no existía, no había robles centenarios y donde hubo arándanos asomaban pinos cubiertos por una espesa masa de zarzas y monte bajo. Con su desaparición mataron una parte de los gratos recuerdos de mi infancia que no pude mostrar a mis hijos.

 

El fuego es la mayor amenaza que puede sufrir el monte. ¿Qué hacemos para prevenir este desastre?

En los años cincuenta y sesenta no había brigadas de extinción de fuegos ni helicópteros, pero había rebaños de ganado que comían la hierba y la hoja por los montes, lo que reducía la posibilidad de incendios fortuitos por rayos, cristales etc. Se seleccionaban los robles con la corta de fuyacos, había guardas forestales y en lo alto del Gistredo una caseta observatorio (Ángel de Paz) sobre todo el entorno que daba la alerta ante una humareda sospechosa. Los medios de entonces eran insuficientes y básicos. Este modelo ha sido superado, pues la tecnología y la capacidad económica han mejorado. 

Pero, ¿podemos evitar que se queme nuestro monte? 

La Plataforma para la defensa del Gistredo y otros movimientos ecologistas luchan contra la instalación de molinos eólicos por considerar que perjudican a la fauna y al turismo, pero, si se quema el monte ¿qué nos queda? 

Son necesarios caminos adecuados que permitan el acceso de vehículos pesados para trasladar personal y medios al lugar del incendio y así evitar el avance del fuego y garantizar la seguridad de las personas (recuerden Guadalajara).

 

La Sierra de Noceda es una de las más ricas en fuentes y en lugares estratégicos podían hacerse estanques o depósitos que sirvieran de reserva de abastecimiento para los helicópteros, sin necesidad de desplazarse hasta los pantanos.

La Concentración Parcelaria, que ya se presenta como una realidad, a la vista de las subvenciones anunciadas como aprobadas, debiera aprovecharse para construir un embalse o pequeño pantano en el Prado de la Custrolla. Este embalse o Presa garantizaría:
a) Agua suficiente todo el año.
b) Posibilidad de regar otras zonas.
c) Un caudal regular, ecológico, por el río, todo el año.
d) Favorecería a la trucha en el río y a la Piscifactoría (única y excelente).
e) Abastecimiento de helicópteros en caso de incendios, incluso en el casco urbano.
f) Incentivaría el turismo, con embarcadero, pesca, deportes náuticos etc.
g) Beneficiaría a las fuentes y aparecerían otras nuevas.
h) Aseguraría la posibilidad de ampliar las zonas urbanas a la vista del turismo.
Y otras mejoras que no alcanzo a reflejar en esta reflexión.

Hay vecinos que dicen " Noceda está bien así, que la dejen como está, ¿para qué queremos el turismo que la puede perjudicar?". Esta postura es cómoda y egoísta, ¿en qué beneficia a Noceda?. ¿Tendremos que volver a ver cómo se quema el monte?

 

Regañando al fuego


Fuego que fundes las fornias,
flagelo de flamas fatuas,
fulges en teas de estatuas
persiguiendo vanas glorias.

Fuego que quitas el frío
del pobre y del rico,
¿por qué afligiste al río
con tu brazo colérico?

Fuego que acrisolas los metales
y acaricias las manos del mendigo,
¿por qué devoraste los robledales
despojando los montes de su abrigo?

Fuego que calientas al aterido
y cueces al humilde la comida.
¿por qué quemaste al ave su nido
y dejaste al lobo sin guarida?

Fuego que con tus lenguas infernales
alampaste lomas y matorrales,
disfruta en las simas del Averno
y resérvate para el invierno.

Con tus feroces bramidos
dejaste los bosques sumidos
en el llanto y el olvido
sin su vestido florido.

Gistredo, mudo testigo,
sufrió callado castigo
velando al árbol amigo
sin enfadarse contigo.