Fidel - hoy


Fidel Vuelta Colinas



Estos párrafos que siguen, a modo de mínima biografía extraída de los recuerdos, quieren rebosar de una clara sencillez y de un profundo significado. ¿Lo lograremos?

Pretenden componer un alegre coro de saludos para la fiesta familiar de un querido amigo, al que estamos echando de menos desde hace más de medio siglo.

Los emitimos desde la larga distancia de una otoñal España, al sur de la vieja Europa, con la firme esperanza de que se harán oír, sin merma alguna de su intensidad y significado, en el extremo sur del nuevo mundo, en la otra vez primaveral Argentina.

Tienen  la voz y el acento de una pequeña farra de veteranos; pero representan a toda una enorme muchachada que rondaba, tiempos ha, la centena de almas infantiles.

Esperamos que este son caiga mansamente, como una rociada milagrosa, sobre el alma fértil y el corazón, tal vez sediento, de nuestro antiguo compañero, y sin embargo amigo, de seis años de nuestra primera adolescencia, Fidel Vuelta Colinas.

Fixdel - ayer



Los datos biográficos han sido recogidos por Elio de fuentes bien informadas, cómplices y confidenciales; las fotos salen de los baúles de antaño y las misivas llevan la firma de sus autores.


 
FIDEL VUELTA COLINAS nació en Tombrio de Abajo, entidad menor del municipio de Toreno, en la comarca de El Bierzo, provincia de León (España), el 29 de Octubre de 1945.

Hijo de Víctor y Francisca, es el 6º de ocho hermanos, siete de los cuales viven todavía.
Comenzó su convivencia con nosotros en el seminario de Astorga en Octubre de 1959, integrado en la sección B del primer curso de humanidades. Allí cursó también el segundo curso.

 

 

De aquellos días trae ya el primer recuerdo I. Almanza R.:

Amigos de ayer y siempre, me acaban de comunicar que soy objeto de una orden de busca y captura. Así que, antes de que me echen el guante, prefiero entregare a la justicia. Y de justicia es que en estos momentos me sume al homenaje familiar a nuestro compañero Fidel en sus 70 otoños. 

Fidel ¿Solista? con el unifofrme de la schola cantorumA decir verdad, mi relación con Fidel no fue propiamente una relación estrecha, por culpa, seguramente, de un distanciamiento espacial motivado por el orden alfabético de los apellidos. En todo caso perdura en mi memoria una huella audiovisual que se aviva ligeramente en el momento en que trato de enviarle mi felicitación:

- En la faceta de “audio” Fidel Vuelta Colinas era el último nombre que sonaba y resonaba (de re-vuelta) en el aula, cada vez que un profesor hacía recuento del alumnado. Fidel era el broche de la cadena, el último de la lista, el 73º en la lista de 2º curso, que no quiere decir el último de la clase. Al contrario, a algunos nos daba mil Vueltas.

- En la faceta de "vídeo" recuerdo unos cristales ahumados, tras de los cuales se ocultaba una gran intuición, una visión aguda de la realidad y de la vida. Esos cristales ahumados acentuaban la redondez de su cara ligeramente achatada en los polos, lo que le permitía una comprensión más amplia del mundo y de sus problemas. Por eso, entendió que el mundo del Seminario era demasiado estrecho y decidió emprender el camino más largo, un camino en diagonal hacia el Nuevo Mundo.

Estoy convencido de que tanto la amplitud de la Pampa como la amplitud de espíritu del pueblo argentino habrán colmado tus expectativas.

¡Fidelidades, Fidel!

 

Como todos nosotros, nuestro ilustre Fidel compareció el 14 de octubre de 1961 en la inauguración del seminario de La Bañeza y sentó plaza en la sección B de tercer curso.

De entonces arrancan los recuerdos de nuestro e-meritísimo presidente de parrandas, José Antonio (Benavides)

 

6 Retratos, 3 pesetas

Yo, que procedía del seminario de Las Ermitas (Orense), coincidí por primera vez con Fidel en la sección B de tercer curso en La Bañeza. Ocupábamos él y yo las dos esquinas de la diagonal de la clase: yo en primera fila tras la puerta de entrada; él en la última fila en la esquina de las dos fachadas con ventanales.

Entonces Fidel tenía su propio perfil personal, del que yo me quedé con su mirada aguda y aquella sonrisa especial que parecía emanar de algún sentido invisible. 

Aquí no hay quién se entienda

Pasaba por ser un rapaz muy tranquilo, que podía parecer apagado. Pero no era apagado en absoluto, aunque sí de buen carácter. Muy bien calificado en disciplina, aplicación y urbanidad, contrastaba conmigo, que me pasaba largos ratos encalomado tras la puerta, vigilando por la ranura de las bisagras, para avisar a todos de la llegada del profesor o de algún superior y evitar que nos pillaran in fraganti (delicto), tarea ésta mía que nos hizo mejorar notablemente las calificaciones en conducta y aplicación (¡me las debéis, compañeros! ¡Tú también, Fidel!).

Así fue que él tuvo siempre fama de "buen chico", mientras que yo, ocupado en esas tareas de vigilancia, cuando no estaba entregado a mi hobby de director del circo de grillos, fui agraciado por vuestra ingratitud con la fama de "enredador". Ya sabéis: “gana buena fama y échate a dormir; gana mala fama, y trabaja hasta morir”. A ver, si no, cómo se ganó Fidel aquella fama de "buenín", cuando la cruda realidad era que, cada vez que una lección magistral de algún profesor era interrumpida por algún ruido imprevisto, inmediatamente volvíamos todos la vista al pupitre de Fidel, porque era el origen habitual de las interrupciones: algún libro o bolígrafo que se caía, alguna risa inesperada… ¡Pero nadie se lo tenía en cuenta! En cambio yo, pobre de mí, que ¡una sola vez! ¡una única vez! fui sorprendido por don Eutimio con toda la instalación de los hilos del funambulismo grilleril, perfectamente adornados con papeles de planta, atados a la manilla de la puerta, quedé reseñado como “sospechoso a perpetuidad” e injustamente conceptuado como “¡menudo alipende!”. ¡Hasta los grillos me dejaron solo ante el peligro, después de haber caído al suelo y haber escapado, como auténticos cobardes, en busca de refugio! ¡La vida, que es muy injusta!

Lo dicho anteriormente no significa que Fidel no prestara atención o que no aprovechara las clases, si no que debía ser capaz de ocuparse, a la vez que atendía a la lección, de otros asuntos personales y divertidos, siempre a cubierto de la mirada inmediata del profesor. ¿En qué te entretenías, compañero?
- Recuerdo, sobremanera, su especial inclinación y dotes para las tareas literarias. Aunque se hiciera de rogar, porque se las pensaba y repensaba, sus prosas y poesías eran siempre sobresalientes.
- Me recuerdan otros compañeros que Fidel formaba parte de nuestra schola cantorum, aunque no nos ponemos de acuerdo si llegó a intervenir como tiple solista.
- Por lo que no apostaríamos ni un duro es por su virtuosismo con la pelota, a pesar de las dos fotos que acompañan este reportaje.
- Otra inclinación suya, en la que se cruzaban su vida y la mía, era la de las artes escénicas, siempre dispuesto él a apuntarse, como un fiable actor, para las funciones teatrales en las que yo también tenía mi arte y mi parte. Ved, si no, el muestrario de imágenes que certifican nuestras brillantes puestas en escena: “Seis Retratos, tres pesetas”; “Aquí no hay quién se entienda”, “El Cartero del Rey”, “La pasión de Cristo”; brillantes puestas en escena todas ellas, a pesar del pobre vestuario que debíamos improvisar con colchas, toallas y otras prendas de uso cotidiano. No es de extrañar, por ello, que aquel drama de la Pasión de Cristo, en el que Fidel actuó de lugarteniente mío, siendo yo Poncio Pilato y él jefe de la soldadesca romana, con una escena suya memorable dirigiendo la coronación de espinas y el escarnecimiento de Jesús, arrancara más risas que lágrimas del auditorio, lo que estuvo a punto de sepultarnos de por vida en las mazmorras de la Santa Inquisición… ¡Si es que, querido amigo, los calzones te pingaban por debajo de la clámide (ver la foto que sigue)!

La Pasión de Cristo

¡No te olvidaré nunca, Fidel!


Fidel y J. A. F. Arias

 

Después del tercer curso, hubimos de superar el cuarto y el quinto, también en La Bañeza. Tres gratos años de convivencia, en los que Fidel hubo de esforzarse para soportar dificultades y algún que otro contratiempo, igual que todos los demás.

Pero allí fue colmando sus alforjas con nuevos conocimientos y experiencias que le hicieron aparecer, a juicio de los demás, como un buen coleguilla, siempre digno de confianza y muy a menudo brillante.

De uno de aquellos veranos evoca un recuerdo J. A. F. Barrio en otra misiva personal:

Teníamos  por entonces muchos años menos que hoy (no quiero ni recordar cuántos) cuando coincidí contigo en un viaje por el ferrocarril de vía estrecha que hacía el trayecto desde Ponferrada a Villablino. Tú ibas a tu tierra natal y yo a visitar a mi hermana que vivía con su marido en Santa Marina del Sil. Mi cuñado (q.e.p.d.), al que tanto tengo que agradecer, trabajaba en la mina cerca de Toreno. 

Tombrio de Abajo

Cuando te vi en la estación de Ponferrada, me dio una gran alegría, ya que era la primera vez que hacía solo ese trayecto y siempre es un alivio contar con la guía de alguien más experimentado. Recuerdo que me fuiste explicando todo lo que, desde el tren, alcanzaba nuestra vista, cuidando de no sacar mucho la cabeza por la ventanilla para evitar el humo y la carbonilla de la chimenea de la locomotora: “Aquello es la térmica, ahora cruzamos el río Sil, aquel  monte se llama así, aquel pueblo es…, ya llegamos al pantano de Bárcena, donde se pescan unas carpas estupendas” (de ello doy fe por las muchas que comí durante la estancia en casa de mi hermana). Y así todo el trayecto hasta llegar a Santa Marina, que era mi destino. Tú continuabas hasta Toreno.

No pude tener mejor compañero de viaje ni mejor cicerone.

Te envío todo el afecto y el cariño, deseando que tengas un día feliz con toda tu familia, y espero, con ilusión, poderte felicitar cuando cumplas los ochenta, ya que ello significará también que yo aún no la habré palmado.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, AMIGO!

 

Composición fotográfica, por J. B.

El 9 de octubre de 1964 regresó Fidel, como todos nosotros, al Seminario de Astorga para cursar 6º curso de humanidades, que fue transcurriendo entre la rutina diaria de estudios, deportes y oraciones, con un par de hitos para él que le hicieron saltar a primera plana de las noticias seminariles. Nos cuenta el primero de estos hitos José Benito M. V., en forma de carta-cuento personal:


EPÍSTOLA A UN EMIGRANTE

¡Hola, Fidel! Te remito un afectuoso saludo.

Me he enterado por Telemarañas de que has cumplido cincuenta y tantos años  (tantos = X), y te felicitan por ello. Creo que vas a celebrar una gran fiesta y yo quiero estar presente con mi felicitación. Espero que pases un sorprendente y divertido día.

Quiero felicitarte de una forma un tanto diferente. Te voy a contar un cuento:

Yo conservo un diario de 5° y 6° y en él te cito a ti y a muchos otros. Te adjunto la imagen escaneada de unas líneas del texto, las cuales traduzco de forma libre, por si no lo entiendes.

 

Deambulábamos por el sexto curso y disfrutábamos del tres de diciembre de 1964. Iniciamos el día y "dirigió la meditación el padre misionero de ayer". Éste era un padre alemán del Verbo Divino, ¡fíjate qué nivel! Llevaba 22 años en Hispanoamérica y nos contó historias épicas y batallas alucinantes. Debieron parecerme divertidas, porque terminé el texto así: "…por sus palabras debe ser un machote".

Pero no, Fidel, aquel día tres el machote eras tú. Esos días estaba en funcionamiento la tómbola, en el claustro central, frente a la capilla. Y ese día, Fidel, cuando la tarde ya se había desvanecido, y cuando la noche ya comenzaba a arrugarse, la autoridad competente, eclesiástica por supuesto, decidió dar por finalizada la semanita de ilusiones de la tómbola: iban a realizar el sorteo final del premio gordo, un transistor. Era la última posibilidad de atrapar un sueño. En aquella época, si poseer una galena era una alegría, tener un transistor era un privilegio.

Todos teníamos pocas papeletas y muchas ilusiones de que nos tocara el gordo. Pero no habíamos contado contigo, Fidel. Ese día, al levantarte, te habías vestido de suerte, y caminabas con aureola de campeón. Todos peleamos por el gordo, pero la radio te la llevaste tú. Tuya fue la victoria. Esa noche tú dormiste con una radio, mientras otros soñábamos con una galena.

 

Sí, Fidel, ya sé que ese día tuvimos examen de literatura, que comenzó la novena de la Inmaculada, y que predicó Francisco Afonso. Pero lo importante del día era el gordo, tú fuiste el protagonista y te lo llevaste entero,... ladrón!!!

Mira, Fidel, como no sólo de cuentos vive el hombre, te voy a contar un secreto. A mí me tocó un pequeño taburete con cuatro patas de fino aluminio y asiento blanco de formica. Siempre ha permanecido en mi casa del pueblo. Está en el pasillo, junto al teléfono. La gente lo ve y lo toca, pero nadie le presta atención, lo ignoran, nadie conoce su origen. Es un secreto que mantenemos el taburete y yo. Ahora te lo cuento a ti, pero no se lo digas a  nadie. Quiero que sea un secreto entre tú, el taburete y yo. Si un secreto es conocido por más de dos personas, pierde el encanto y aumentan las posibilidades de que se rompan sus candados.

Y, yendo al asunto que nos ocupa, hoy podría ser muy cruel contigo y desearte que cumplas otros cincuenta y tantos más. Pero no lo voy a hacer. Sólo deseo que tengas una divertida fiesta de cumpleaños y que en los próximos años seas lo que tú quieras; pero, sobre todo, que seas muy feliz.

Desde Canarias, un abrazo prieto y cálido.


El otro hito llegó para él en una fecha, todavía inconcreta, suponemos que del mes de abril del 65, cuando dejó el seminario para acompañar a su familia en una emigración transatlántica hacia Buenos Aires (Argentina), lugar donde ya residían algunos miembros de la familia con negocio familiar propio.

No podemos saber, sólo él puede saberlo, cuánto pudo sentir aquella partida, en la que dejaba atrás, además de su alma mater y su buena muchachada, a su patria chica y todo un mundo. Tampoco sabemos si, después, nos echó de menos a nosotros.

Aquel debió ser para él un trago amargo, similar al que otros muchos hubimos de degustar antes y después que él y que nos ha hecho poner como uno de nuestros poemas inspiradores del colectivo Telemarañas aquel de Rafael Alberti, otro poeta que recaló en Argentina en 1940, y que copiamos a continuación:

 

El árbol

El árbol tiene memoria,
que le anda lejos y cerca.

¿Qué recuerda?

Recuerda cómo a sus aires
se acordaban voces frescas.

¿Qué recuerda?

Recuerda que las perdió
cuando era triste perderlas.


Nosotros sí recordamos que lamentamos su partida de forma individual y colectiva, tal como resume su compañero de habitación de aquel curso, Agustín A. J., junto a otros recuerdos más relacionados con pillerías que con actividades provechosas:

Mensaje desde la costa mediterránea:

Aunque mis recuerdos son escasos, sí recuerdo con agrado mi convivencia con Fidel. Compartimos habitación en 6º curso, una que daba a la plaza de la Inmaculada.

Eran los tiempos de empezar a fumar a escondidas, y teníamos que tapar puertas y abrir ventanas para que no se notara el olor del humo del tabaco. De poco valió la precaución, porque algún otro compañero, al que pillaron fumando, usó la excusa del mal ejemplo: "también el hermano del rector fuma". ¡Desastre y consiguiente bronca fraterna!

Recuerdo que Fidel era aficionado a la técnica y empezamos a escuchar la radio-galena con cables amarrados al radiador de la calefacción. ¡Todo un invento! ¡Clandestino también!

También recuerdo que, cuando se marchó, me dio algo de pena, o envidia, o no sé qué. Algo fue... Pero la vida siguió.

Le envío desde Gandía (Valencia) un cariñoso saludo.

 

6 Retratos, 3 pesetas (Fidel es el baturrico de delante)

En sus primeros tiempos en la nueva tierra intentó seguir sus estudios de filosofía, pero no encontró universidad, por no admitirle convalidar sus estudios del Seminario. Por mediación de otro leonés entró a efectuar los mismos según el modelo vigente en Argentina.

No había transcurrido un año, cuando los movimientos políticos que sucedieron en Buenos Aires (derrocamiento del presidente Arturo Umberto Illia) hacieron que dejara los estudios para incorporarse al negocio familiar. Este negocio era un almacén de suministro al por mayor de toda clase de productos, lo que en España denominábamos un “Ultramarinos”.

En el año 1977 se casó con Ana, argentina de ascendencia eslovena, de la que tiene dos hijos: Verónica y Darío. (Los tres han sido cómplices de este homenaje). Ellos nos facilitan la semblanza actualizada de nuestro redivivo compañero:

A principios de los 90 compró un terreno y comenzó a construir muy lentamente, durante 6 - 7 años, su vivienda actual, de la que disfruta mucho recibiendo a amigos y familia y cuidando de un muy bonito jardín, siempre en compañía de sus mimados perros.

Le gusta la naturaleza, de hecho su trabajo está muy relacionado con el campo y disfruta mucho de eso. Le gusta mucho viajar, conducir y descubrir lugares y es muy aventurero.

En los círculos íntimos es muy gracioso, le gusta mucho contar historias y lo hace con un grado de detalle y personificación asombroso.

Es muy contemplativo y reflexivo. Piensa todo dos veces antes de decirlo.

Le gusta mucho ver partidos de fútbol y se le generaría un fuerte dilema si se enfrentaran Argentina y España, porque tiene un amor ferviente por los dos equipos por igual.

Como a todos los españoles en Argentina lo apodan "gallego" y no se cansa nunca de rectificar su real procedencia.

Con los años se hizo fanático del mate (la infusión típica argentina) pero también disfruta mucho de un chupito de orujo en compañía de coterráneos los domingos por la tarde.

Es muy goloso y de buen comer, y disfruta tanto de un buen asado como de una buena paella o una típica empanada gallega.

Es lector, aunque hace algunos años se puso mas vago para leer; pero siempre le ha fascinado la literatura española.

No ha perdido su conocimiento práctico del idioma latín y cada tanto sorprende a su auditorio explicando los orígenes de ciertas palabras. De hecho siempre utiliza alguna frase en latín como slogan empresarial para algún cartel o impreso del negocio, lo que genera curiosidad en la gente que lo lee.


Volviendo a la biografía, nos recuerdan que en su negocio él se dedicó a la compraventa de material para fabricar toda clase de útiles de limpieza industrial y del hogar, escobas entre ellos. (Ay, Fidel, ¿no serás tú el proveedor de transporte para las brujas?).

También nos dicen, ellos que lo padecen día a día, que su carácter actual resulta “quizás un poco demasiado introvertido… hasta que se desata en la confianza” (¡Nada, que no cambia!)

Entre sus aficiones, precisan que “le gusta la música,  pero canta muy mal, a pesar de que dice que formó parte del coro en Astorga; que lee bastante y le encanta escribir, pero que es demasiado perfeccionista y repite, y repite, hasta que queda a su completo gusto lo poco que escribe”. (¡Vuelta la burra al trigo - la de Vuelta -!)

Consejos finales del “paspi” Elio:

Fidel, a partir de ahora, y sin considerarnos unos ancianos, caminamos a través de un tiempo que parece como si nos lo estuvieran dejando vivir de prestado. Sin embargo sigue siendo un tiempo nuestro y debemos seguir aprovechándolo. Tenemos que seguir aprendiendo con la misma ilusión de siempre.

Estoy seguro de que los próximos años de tu vida serán de un aprendizaje fecundo y de que podrás seguir ayudando a tu gente y, al mismo tiempo, dejarte ayudar por otra mucha gente que te quiere. Piensa que la madurez es también un tiempo de crecer, de crecer en libertad y en saber amar, en saber respetar y en ser feliz a base de congelar todos los momentos de tu vida anterior y de cada nuevo día; también de seguir viviendo en paz, de saber apreciar el silencio y el paisaje del que con toda seguridad ahí, en esa bella tierra, podrás disfrutar. 

Otro más: no conviene estarse quieto. “Sed itinerantes”, dijo Jesús.” Seguid caminando, ¡no os instaléis!” (evangelio apócrifo de Tomás).

Y otro: Lee mucho, creo que la lectura es una función vital indispensable para el desarrollo de la inteligencia, para la plenitud afectiva de nuestras relaciones y que, sin duda, mejora la dignidad de nuestra convivencia. Además, la gente que lee es, como promedio, mucho más feliz y aprovecha mejor su tiempo libre, experimenta más emociones positivas y está más preparada para confrontar las negativas o, al menos, para evadirse de ellas.

Concluyendo: ¡Que tu nuevo nacimiento y crecimiento, a tus setenta años, dure muchos, muchos, muchos más!

 



 

 

 

 

 


Post data:
•    M. P. Mayo te promete rogar por ti en sus oraciones y los demás lo secundaremos en la distancia.
•    P. Neira G. se queda con las ganas de acompañarte ahí, en este momento.
•    El colectivo de Telemarañas te ruega: Escribe, Fidel. Cuéntanos, aunque sea brevemente, cómo te ha sentado ese fiestorro que te han preparado.

¡Abrazos apretaos! ¡Muchos!

Telemarañas (España), 8 de noviembre de 2015

 


 

 

Post "post data" (penúltima misiva para Fidel, de Pedro M. M.)

 

   

Imagen del hexágono de otoño

en el hemisferio norte

 

Constelaciones y estrellas

del hexágono de otoño

Estas noches del otoño vemos mirando hacia el Este una estrella que cambia de colores como un diamante. No sé qué estrella puede ser, pero tú quizás no la veas por aquello de que los cielos de los hemisferios se diferencian. Tu vida allí es tu verdadera vida, pero si no te hubieras ido sería otra, parecida quizás, pero otra. Esta incertidumbre es la que nos hace creer que el territorio decide por nosotros, sin tener en cuenta que los sueños y la realidad tejen a lo largo del tiempo una tela única. Puede que no veas esta estrella, pero verás otra que hará destellos también en el cielo oscuro.

Puede que ya no seas el Fidel tranquilo y pensativo, bondadosamente reflexivo, guasón, que eras aquí cuando bajaste de Tombrio. Puede que aquellas tierras inmensas te hayan hecho un verdadero gaucho blandiendo el látigo. ¿Qué habrá sido de ti? A lo mejor estás más joven que nosotros y te asustarías solamente de vernos tan contraídos.

Ha pasado el tiempo y entre los recuerdos hay bajas y miradas perdidas, pero el cielo de noviembre, todavía más fresco que frío, nos hace creer que la vida tiene muy buenos momentos. Tú sentirás que aquella es también tu tierra y la gente que te rodea sabrá que en tus miradas perdidas el aire mueve otros árboles.

No hay olvido, Fidel; el tiempo no es un río que se lo lleva todo para que nada vuelva. El tiempo es lluvia que cae sobre nosotros y, a lo sumo, nos destempla algo cuando se acerca el frío. Piensa que de aquí tampoco te has ido y que alguna foto vieja te recuerda de chaval junto a nosotros y que en la memoria eres aún Fidel y que lo serás siempre, camino del campo, de tres en fondo, con bonete, una tarde, unas cuantas tardes.

Son recuerdos aquellos que aún se pueden coger con la mano, aunque éramos casi niños. Nos habían alejado de nuestras familias para dejar atrás la infancia sin debilidad alguna, porque nos hicieron fuertes, Fidel; entramos en la madurez sin pizca de nostalgia, dispuestos a convertirnos en gente de bien cada uno a su modo, como se pudo.

Tú no eras tristón y habrás seguido así. Te has ido rodeando de gente totalmente desconocida y que son ahora los tuyos, los que tienen más interés en que cumplas años alegre y satisfecho. Parece que dices frases en latín, que sentencias cuando la situación lo requiere, como en las obras de teatro.

No sería raro pensar que nos estamos haciendo viejos, tú lejos de Tombrio y los demás lejos igualmente del punto de partida; no solo tú, porque nadie en este mundo en que vivimos está en su sitio. Los recuerdos que vagan por nuestras cabezas con los ojos cerrados son fantasmas de un cuento lleno de ternura, como todos los cuentos. Estamos hablando con cincuenta años por medio y oigo tus respuestas y me suenan lo mismo que si fuera ésta una tarde de aquellas en que nos llevaban al monte de paseo entre las encinas. Somos inocentes de cuanto ha ocurrido pero al menos sabemos mirar al cielo con el placer de ver alguna sorpresa si la hubiera. Contamos con nuestro pasado y aún deseamos tener futuro.


Un abrazo desde Córdoba.
Noviembre de 2015.