Experiencias vividas y compartidas.

(Entrevista con nuestro compañero, P. Mayo).


 

Telemarañas: Querido Manuel, ¡sé bienvenido a esta entrevista de amigos! ¿Te sientes confiado como para participar en este lío de revista?. Serás el primer entrevistado, descontando a los Cascarrabias, claro.

P. Mayo: Bien hallado también. Telemarañas sigue viento en popa, y sí, estoy confiado y me alegro de poder colaborar. No hablaré “ex cátedra” ni como teólogo, voy a hablar desde mi persona, como ciudadano del mundo y como sacerdote. Ningún problema por delante, veremos al final…

 

Telemarañas: Bien. Sacerdote desde hace mucho tiempo, ¿no?. Uno de los pocos “elegidos”.

P. Mayo: Soy sacerdote desde el 72. Ya han quedado atrás los 25 de plata y nos vamos acercando a los 50 de oro, ¡madre, cómo pasa el tiempo!

 

Telemarañas: Mucho tiempo y largos andares también…

P. Mayo: Casi toda mi vida sacerdotal, menos los dos primeros años que estuve en el colegio de La Rua, la he pasado en Alemania, primero en Ingolstadt y luego en Aquisgrán, hasta el año pasado, en que me jubilé. Ahora ando por Cantabria, temporalmente como sabes.

 

Telemarañas: Y qué, ¿sigues trabajando en la mies?

P. Mayo: Sí, claro que sigo. Y seguiré, mientras pueda. Como dice un querido maestro (Devocionario Poético Popular - Primera Misa) “soy obrero en ejercicio / y quiebran albores de siega”. Ya sabes: “la mies es mucha y los obreros pocos”.

 

Telemarañas: ¿Y, cómo te sientes, como sacerdote, en este mundo de hoy?

P. Mayo: Ya que he prometido hablar de experiencias personales, he de decir en primer lugar que me siento bien en mi piel de sacerdote. No es fácil, desde luego, en estos tiempos. Para mucha gente somos "alguien que pertenece al pasado” y para otros “tenemos poco que aportar a un mundo que intenta vivir al día y dejar que el mañana traiga sus desdichas”. Yo, sacerdote, vivo desde mi fe, con mucha esperanza porque confío en la Gracia de Dios, y procuro practicar la caridad con todos los que la necesitan.

 

Telemarañas: La pregunta que todo el mundo te hace: ¿qué te han aportado todos estos años trabajando en Alemania?

P. Mayo: ¡Es muchísimo lo que me han aportado! El trabajar con personas tan diversas, de varios países, lenguas y culturas, te da una visión más amplia de la universalidad de la Iglesia; te ayuda a mirar todo lo que te rodea con mayor amplitud de miras; te vas dando cuenta de que tu forma de ser y de actuar no debe ser, muchas veces, tan estrecha y excluyente; comprendes que hacer juicios rápidos, con frecuencia, te hace equivocarte; te ayuda a ser persona más abierta y tolerante; te enseña a ver que “el otro, que no es de tu religión ni piensa como tú”, no es un contrario, sino un complemento.

 

Telemarañas: ¡Vaya, ya salió “aquello”! ¿No es esa una forma en la que “los que volvéis de fuera” nos veis poco abiertos a “los que seguimos aquí”?

P. Mayo: ¡No, por Dios, no lo toméis así! Esto me lo aplico primero a mí mismo, cada día, y a “los de allá”, que no les faltan egoísmos ni orgullos injustificados tampoco. Me explico: Durante los años que participé en un grupo inter-religioso, me di cuenta de lo grande y enriquecedor que es el escuchar y dejarse escuchar por otras personas que te hablan, sí, con pasión, pero con respeto por lo que tú crees y practicas. Me viene a la memoria aquella declaración de un grupo numeroso de jerarcas de distintas religiones en Nueva Delhi, cuando alguien dijo: "es hora de que dejemos de demostrarnos los unos a los otros quién tiene la Verdad, pues la única verdad es Dios y a Él debemos intentar llegar por distintos caminos, respetando al otro en su buena voluntad". ¡Qué maravilla de declaración!

 

Telemarañas: Entendido, Manuel. Volvamos a nuestros pasos: Resúmenos tu experiencia de toda una vida como persona-sacerdote.

P. Mayo: Como persona, y también como sacerdote, me he enriquecido en el trabajo socio-pastoral con las personas, sin preguntarles si son practicantes o no; sobre todo valoro muchísimo las visitas a los enfermos en el hospital, a los presos en las cárceles, o a los que viven en residencias, casi siempre en soledad. Todos ellos agradecían de corazón tu acompañamiento. Y, por mi parte, me sentía útil y bienvenido con lo que les podía ofrecer. ¡Como para seguir haciéndolo!

 

Telemarañas: ¿Y qué nos dices de niños y jóvenes?

P. Mayo: De mis encuentros con niños y jóvenes en las parroquias y en los colegios puedo decir que disfruto enormemente con los peques, pues ellos te ayudan a tener siempre la mente despierta y el corazón encendido. Quiero decir que es mucho más lo que recibes de ellos que lo que les das.

 

Telemarañas: ¿Y qué hay de los compañeros?

P. Mayo: También he tenido la suerte de encontrarme y trabajar con compañeros magníficos, tanto alemanes como españoles, aquí y allí.

 

Telemarañas: ¡Ya! Pero te preguntaba por "tus compañeros - nuestros compañeros".

P. Mayo:  Ah, bien. Hablemos de ellos. Tengo unos compañeros muy queridos, y, como sé que vais a leer estos pensamientos en Telemarañas, os diré, queridos compañeros del Seminario, que me siento muy orgulloso por habernos reencontrado. Ya no somos “extraños en la noche”, somos personas que un día nos vimos, nos conocimos, tuvimos nuestras experiencias, y, años, muchos años más tarde, debido a la magnífica idea de algunos, hemos vuelto a reencontrarnos. Personalmente, me han hecho mucho bien estos encuentros. He notado de nuevo la amistad, esa especie de amistad inextinguible, la cercanía y, sobre todo, el gran respeto de unos para otros, no importa de qué profesión sea cada uno. Yo, como sacerdote, no me he sentido discriminado en absoluto, todo lo contrario, he sentido la cercanía de un grupo de personas que se sienten bien juntos. Me alegró también sobremanera el encuentro con don Gregorio.

 

Telemarañas: ¿Y has participado en alguna fiestecilla o corribanda, aparte de la oficial?

P. Mayo: Sí que he tenido algunos encuentros particulares y corribandas particulares, que han sido muy divertidos, y algunas charlas personales muy amenas y enriquecedoras.

 

Telemarañas: Pues, ya está, querido amigo. ¡Que Dios te pague esta sucaina en la mies!. ¿Quieres añadir algo más?

P. Mayo: Sí, varias cosas: gracias a Herminio por refrescarnos la memoria a través de esta revistilla; gracias a José Antonio y a Ángel por tenernos al tanto de listas, encuentros, etc.; gracias a Victorino, que, como siempre, hace de estupendo anfitrión en su Astorga querida; gracias, en fin, a todos por vuestra compañía, que ya estoy esperando disfrutar de nuevo: “¡Que no me faltes a la próxima!”. Y no quiero terminar sin un recuerdo especial para los que ya nos han dejado. En mis oraciones los tengo presentes.

 


En Las Telemarañas, Septiembre 2013.