Entonces… entonces me amarás.


 

  

Hasta que mis palabras no consigan

de tus ojos las lágrimas borrar

y, al roce de mi mano en tu mejilla,

de tus ojos el brillo despertar...

Sé que no me amarás.

 

Hasta que mis ojos no consigan

a través de los tuyos penetrar

y, viendo lo profundo de tu alma,

de mi amor la semilla en ti sembrar...

Sé que no me amarás.

 

Hasta que mis caricias no consigan

el volcán de tus ojos incendiar

y, luceros suspendidos en el alba,

la mañana de mi amor iluminar...

Sé que no me amarás.

 

Hasta que mis labios no consigan

en la rosa de tus labios descansar

y, cual gotas de rocío en primavera,

en sus pétalos mis besos rutilar...

Sé que no me amarás

 

Hasta que tus ojos no se turben

al volverse y mi angustia contemplar

y, cerradas tus pupilas con dulzura,

de mi amor los latidos escuchar...

Sé que no me amarás.

 

Hasta que tus brazos no se abran

ansiosos por mi cuello rodear

y, tu cara pegada con mi cara,

ambos cuerpos como uno suspirar...

Sé que no me amarás.

 

 

Y cuando, ¡al fin!, se derrita nuestra piel

en fuego de pasión incontrolada

y en la cima de la pira incandescente

al unísono se fundan nuestras almas...

 

Entonces... entonces... sabré que me amarás.

 

FBarrio

Marzo 2015