1.- Anuncio del nacimiento de Jesús.


 

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.


El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".


Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".


María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?"


El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios"


 

Dios te salve, María, llena de gracia. El señor está contigo.

 

María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho"

 


  

 

La Encarnación

         

Gregorio Rodríguez Fernández

"Rosario Poético popular"

La Bañeza - 1988

 

Entrando a María el ángel,

gozoso la saludó:

"¡Salve, la llena de gracia,

limpio vaso de elección!"

 

Al oír estas palabras,

ella, humilde, se turbó.


"No temas," - le dijo el ángel -

"ante Dios tienes favor:

concebirás en tu seno,

amanecido de sol,

y tu fruto, tierna madre,

será Jesús, Redentor".


Entreabierta a este mensaje,

María le contesto:

"¿Y cómo podrá ser eso,

pues no conozco varón?".

 

 

"Sobre ti descenderá

el Espíritu de Amor;

el Santo que va a nacer

se llamará hijo de Dios.

No romperá la vidriera

ni empañará su color,

porque tu Hijo será luz,

alegría y bendición".


María, mujer creyente,

con honda fe respondió:

"Hágase en mi tu palabra,

soy la esclava del Señor".


Cada vez que Dios se acerque

y llame a tu corazón,

responde como María:

"Heme aquí, dispuesto estoy".