DISCURSO DEL COMANDANTE GOMEZ


 

 

 

¡Eminentísimas autoridades eclesiásticas!


¡Compañeros todos!:


Es para mí un gran honor poder recordar en este foro que las Fuerzas Armadas tienen el deber fundamental, como mandato constitucional, de velar por la unidad e integridad territorial del estado español.

Pero trasladando este mandato a modo de símil o comparativa, de lo universal a lo particular, este humilde militar (aun ya estando retirado) también ha de velar por la unidad e integridad social y moral de este entrañable curso, exhortándoos a que mantengáis siempre vivos los valores que habéis absorbido en vuestro paso por el seminario: rectitud, generosidad, lealtad y honradez -entre otros- como muestra de vuestra grandeza y altura de miras. 

Así pues, os solicito  -y en todo caso exijo- que vuestra generosidad y honradez (magnánimas) se reflejen más que nunca cuando el Sr. Recaudador os demande vuestra dádiva como contraprestación abnegada, voluntaria y amable, debiendo aligerar vuestros bolsillos en la módica cantidad de  35 €.

También seré yo quien dé custodia al Sr. Recaudador y, a la vez, sea su controlador, no vaya a ser que en esta pequeña ínsula pueda producirse otro “caso Bárcenas”. Y si fuere preciso, se solicitará la presencia voluntaria de 2 censores de cuentas, como fedatarios.

Tampoco quiero pasar por alto sin dejar de manifestar nuestro agradecimiento al Abastecedor, Sr. G. Ochoa, sin cuya diligencia y predisposición esta velada y en este sitio concreto no hubiera podido celebrarse con la misma animación de la que estamos haciendo gala.

Y ya para finalizar, os ruego -es más- os pido que continuéis departiendo y disfrutando de esta velada entrañable, con vuestras mejores vivencias y recuerdos.

 

 

Pero antes, gritad conmigo:

¡Viva España!


¡Viva el Curso 59 del Seminario Diocesano de Astorga!


(Posición de firme y saludo, como muestra de respeto y consideración al foro)

 

Belarmino