Desiderio Narciso Rodríguez Castro



 

Desi,

Me atrevo a tomar la palabra en medio de esta asamblea para hablar en nombre de todos. Espero que mis palabras sean “aladas" para que puedan llegar hasta ti.


Esto nos dicen tu esposa, María Jesús, y tus hijas, Esther y Elena: "La fecha de fallecimiento fue el 27 de junio de 2008  a causa de un ictus cerebral que le dio el día 15 de Junio de ese mismo año. Su hija Elena estaba embarazada de su primera nieta y por mes y medio no la conoció. Ahora mismo tendría tres nietos, Sara y Mario por parte de Elena e Iván por parte de Esther. Él adoraba también a sus yernos, Fran, casado con Elena; y Jacobo, casado con Esther. Le gustaba mucho pasear y siempre que podía se llevaba a su perra Myka, una boxer. Cuando le sobrevino el ictus, la perra fue la que dio el aviso a su esposa de que algo malo le estaba pasando. Sus cenizas permanecen en Quintanilla del Valle... Le quedó algo pendiente por hacer, siempre quiso ir a Argentina a pasar tres meses...y nunca encontró el momento".

 

Cuando nos dijeron que habías partido, pensamos todos, larga y hondamente, ¡qué pronto! Nos alegramos de que, al menos, tuvieras un trance fácil para ti y los tuyos, más bien tuyas: tu esposa, tus hijas y tu primera nieta, a la que no llegaste a conocer, lo cual resulta una gran privación para ella, por lo mucho que se ha perdido de ti, igual que los otros dos nietos que han nacido después.

  

Campanones - Narcissus bulbocodium. (Herminio)

 

Brevemente: ¡qué buena gente eras! Siempre positivo, muy divertido y todavía más alegre, ¡que ya es decir! Y sobran ya razones para explicar lo que te echamos en falta.

Aquí te dedicamos, de parte de todos, un rodal de “campanones”. Ya sabes: Narcissus bulbocodium, las primeras flores que anuncian y pintan de oro los mejores tiempos. También te dejamos algún “azulejo” - (centaurea cyanus) de los que tanto te llamarían la atención, en medio del cereal, en los días de la siega. Estos los dejamos para darle a tu página el color que te mereces.

 

Azulejos - Centaurea cyanus (G. Gerding)

 

Y ya sólo un ruego: haz lo posible para que, cuando nos reencontremos, hallemos un sitio cerca de ti; “que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma”. Y, puesto que ahí todo es posible, ya nos dirás si has llegado a saborear el “canto de ruiseñor con fresa”. ¡Anda que no le echaste guasa a la ocurrencia de Villalibre!

 

¡Nos vemos, esperamos… Con Dios, amigo!

 

Herminio