Corribanda madrileña de otoño (2016).


 


 

Últimísimas noticias (9/11/16; 14,30 HH)

Nos, José Antonio M. V., Julián F. R., José Elio P. L., Juan José F. F., Luis G. G., Vicente A. G., Antonio D. C. y Herminio O. M., todos mayores de edad y en pleno uso de nuestras facultades mentales (suponemos), hemos concertado un encuentro en Madrid, en  el restaurante "Medieval Abbey Mont San", c/Guareña, 7 (Aluche/Empalme), para el próximo

viernes, día 11, a las 12,30 HH.

El encuentro no se someterá a orden del día, ni a agenda, ni a compromiso previo alguno. Nuestro único propósito es el de compartir unas risas, y unos recuerdos, y unos abrazos (y un tantico pan y un cuantico vino o lo que sea que se nos antoje…).

No hace falta inscribirse previamente ni someterse a ningún horario. Cada cual podrá llegar y marchar cuando le convenga (si es que dispone de “pase pernocta” vigente).

Con tal motivo hemos decidido lanzar una convocatoria informal a todos los de la “quinta del 59” que andéis esos días por Madrid y alrededores.

Esperamos noticias de los interesados (628328980).




Breve reseña de la corribanda:

Todos los precitados acudimos al encuentro.

Primero nos saludamos con la alegría de vernos bien.

Después refrescamos las neuronas para recordar las mejores y peores cosas de aquellos tiempos pasados, sacando a flote algún que otro despiste y bastantes sorpresas. Las conversaciones fueron muy interesantes y divertidas y sus temas muy variados, aunque no faltaron los recurrentes y sempiternos, que ya todos identificáis.

Nos reímos bastante.

Y nos alimentamos también.

Lo más importante: todos nos alegramos de haber acudido; tanto, que más de uno andaba buscando ya razones, lugares y fechas para repetir otros encuentros de igual o parecido tenor. ¡Todo se andará, Dios mediante, compañeros; pero despacito y con buena letra!

Mas ¡ay!, el tiempo voló y se nos terminó antes de lo deseado. Tras cinco horas de atropelladas disquisiciones, tuvimos que despedirnos y, siguiendo el vuelo del tiempo, alzar también nosotros el vuelo, cada cual hacia su posadero actual.

Ahora seguiremos rumiando en nuestro interior aquellas revivencias que no pudimos degustar con la calma que merecían. Sabemos que el regusto quedará en nuestro paladar, endulzando las cavilaciones más entrañables de esta incipiente senectud, al rescoldo, todavía ardiente, de la que fue nuestra incandescente juventud.

Con nosotros nos llevamos los deseos, que se expanden a todos los nuestros, de vivir muchos días venturosos y saludables.

 

Pues, quírites… Lo dicho: ¡Salud y suerte!

Madrid, 12/11/2016