Convocatoria Rorate.


 

Previsiones para las Navidades de 2014

Desde hace varios días me vengo "comiendo el coco" (¿una sartenada de sesos? ¡qué asco! prefiero longaniza charruscada y un vino del nuevo) con las dudas de si lanzar y cómo lanzar una convocatoria especial para las Navidades y el Año Nuevo que se nos vienen encima.

En breve: No he conseguido aclarar mis ideas (¡que seguimos como siempre!).

 

Por tanto, me limitaré a enunciar lo que voy a hacer, si no se me aparece un ángel o algo así para ordenarme otra cosa:

 

1.- CONVOCATORIA RORATE 2014

No se me ocurre nada que mejore la convocatoria que lancé en 2013, que os dejo a continuación. Si alguno se está aburriendo, que la repase y la aplique para este año (esto es economía ¿holgazanería? para la crisis y lo demás pamplinas mitineras).

Porque de lo que se trata es de pediros a todos, pedirnos a todos que recordemos aquellos tiempos, ya tan lejanos, que compartimos cuando todo era ilusión y futuro. Si, además de recordarnos unos a otros, podemos compartir algún retazo de esos recuerdos o de buenos deseos, pues me lo enviáis y ya está. Dios os lo pagará en nombre de todos (que Él puede).

 

2.- ESPECIAL DE NAVIDAD

No voy a lanzar otro especial de Navidad para este año. En verdad, Navidad sólo hubo una en la historia. Lo que ahora hacemos es revivir aquella primera y única, no sé si respetando su esencia o alterándola a nuestra conveniencia. Y para eso ya tenemos un Especial de Navidad con Nacimiento y suficiente fondo evangélico como para no tener que alterarlo más.

Así pues, conservaré todos sus contenidos del 2013 (alguien me dijo en su momento que no se me ocurriera quitar ninguno nunca) y he visto que todos mantienen vigencia. Iré añadiendo los que se produzcan en el presente ejercicio.

Como ese especial se compone de varias partes, entraré en detalle:

 

2.1.- RECADO DE NAVIDAD

El que tenemos es inmejorable (nos lo leyó don Gregorio a ÁngelP, Celedonio, Natal, don José García -pasante de 2º curso en Astorga - y a mí, el 13 de diciembre de 2013 a la hora del brindis en mi casa de Ferreras, dedicándolo a todos los teleenmarañados. ¡Memorable!). Añadiré los nuevos "recados" que reciba. ¡A ver quién tiene salero para emular al maestro! Pero no dejéis de hacerlo por pensar que no vais a alcanzar su nivel, porque los demás lo comprenderemos muy bien y lo agradeceremos igual.

 

2.2.- FELICITACIÓN

Tampoco se me ocurre nada que pueda mejorar la del año pasado, por tanto la dejaré como felicitación corporativa. Añadiré las que vaya recibiendo (podréis enviar una cada uno).

 

2.3.- NUESTRO NACIMIENTO

Me parece que su estructura está bien. Pero cada escena admite addenda. ¡Atreveos a proponer alguna!

 

2.4.- AGUINALDOS

Podemos volver a catar los del año pasado y añadiré todos aquellos que vaya recibiendo de cada uno de vosotros (¡Ya veo llegar dos, tres...!). Como tengo mucho morro, me vais a encontrar a vuestra puerta cantando villancicos (todavía tengo la pandereta. Estos días andan mis nietos, él (8 años) y ella (5 años), intentando aprender a tocarla). 

 

Diciembre 2014


 


 

CONVOCATORIA

 

¡Hola, hola! ¡Hola! ¿Anda alguien por ahí?

¡Ah, bien! ¡Genial! Es que me daba la impresión de que me había quedado solo.

Que te quería recordar que estamos en puertas de una maravillosa temporada del año y también quería proponerte que hagamos algo especial para gozar de ella.

¡Sí, hombre, sí! Esta temporada es maravillosa por lo que nos trajo el otoño, aunque ya se lo está llevando otra vez, y por lo que nos anuncia ya y nos va a traer, de inmediato, el invierno. Además, aparte de los ciclos de las estaciones, se avecina un ciclo de conmemoraciones, las Navidades, que a todos nosotros nos resulta muy conmovedor.

Veamos: Hace poco más de un mes pudimos asistir a la iluminación de la arboleda con los colores más vivos del otoño, un otoño bastante llovido, por cierto. Aquí, en mi tierra de La Cepeda, esa iluminación resultó apoteósica por el color de los castaños, de los cerezos, de los álamos, de los robles, de los escaramujos y de los majuelos.

 

 

Pero fue especialmente brillante por la luz multicolor y el rumor susurrante de la “tremolina”, que yo tuve, este año, la suerte de disfrutar unos cuantos ratos. 

 

Que ¿qué es la tremolina? Te cuento: Nuestras alamedas más singulares (las tembladas, albaredas o alamedas de temblón) siguen en pie y frondosas en bosquetes de retoño espontáneo.

 

Además, he comprobado que vienen sustentando un entorno especialmente vital para las especies de animales más tímidas de nuestra tierra (culebra, lagarto, relinchón, paloma, erizo, denuncilla, garduña, raposa…), todos ellos viejos amigos míos a los que me gusta visitar en mis paseos sin rumbo. El nombre “albarín” parece hacer mención a álamos blancos; pero, entre nosotros, adjudicamos este nombre al álamo temblón (Pópulus trémula).  

 

El adjetivo temblón (trémula en su acepción científica) se debe al hecho de que sus hojas tiemblan con la más mínima brisa, debido a que su peciolo –su rabo que le diría Buján a don Cayetano- es aplanado, muy fino, y muy largo. Este temblor produce un susurro muy relajante y sugerente, cuando se atiende en el silencio solitario, y unos destellos llamativos, cuando se contempla a la luz del sol. Es admirable el valor decorativo de las tembladas: el color de sus hojas, verdoso con tonos diferenciados en el haz y el envés durante el verano, y de un dorado brillante en el otoño, hacen muy atractiva su copa redondeada. La caída de las hojas, con los aires del otoño, produce momentos de extraordinaria belleza, por un lado con los remolinos de las hojas que caen, revoloteando o girando sobre su peciolo, y, por otro con la capa multicolor de hojarasca que cubre el suelo e incluye hojas de un verde amarillento, amarillo dorado, anaranjado, rojo, marrón y hasta púrpura. Pues todos estos rumores, brillos y colores es lo que yo llamo tremolina. ¿Te extraña que la haya gozado? 

 

Volvamos al grano. Había empezado con que el curso de las estaciones nos promete una temporada maravillosa. Y así viene siendo. Ya pasó la caída de la hoja, hasta la han arrastrado ya algunas ventoleras que nos han escalofriado este Noviembre. También pudimos admirar las “primicias de la escarcha”, los primeros ciernes de nieve en nuestros chanos y el fondo rutilante de blanco en las cumbres de los Montes de León, Macizo Galaico y toda la Cordillera Cantábrica.

 

 

Concluida la sementera, ya escasamente emotiva por su definitivo alejamiento del “lento el arado, paralelamente” y de las coplas de los aradores (”con el aire que lleva la mi morena, vuelve Gallardo, cela Garbosa”); recogidas las frutas y hortalizas en “el sobrao”, “tenada”, “talamera” o desván; se ha empezado a oír el gruñido chillón de los “sanmartinos”, también alejado, afortunadamente para casi todos, de aquellas hambres que nos lo hacían tan apetecible.  

Así que ya podemos retomar unas cuantas viejas prácticas de gratísimo recuerdo: asar patatas, manzanas y castañas; charruscar en el “llar” un trozo de chorizo nuevo; y, si las heladas o las nieblas bufan con crueldad, calentar una jarrina de vino con una cucharada de miel, y que sea lo que Dios quiera.

 

Además, además… los que seguimos siendo algo practicantes hemos asistido estos domingos al encendido de las velas de la “Corona de Adviento” y, a buen seguro, hemos entonado interiormente, en latín a fe mía, aquel anhelante “rorate, coeli, desuper et nubes pluant iustum”.

Es probable que, a estas alturas del racionalismo, no seamos muchos los que estamos esperando que una lluvia de justicia caiga de las nubes (¡van tan bajas!), pero ahora, que ya has entrevisto, entreoído, entreolido y casi saboreado el otoño y el albor del invierno, te invito a levantar tus ojos al cielo, muy por encima de las nubes, en una noche despejada y no contaminada, que las tenemos por algunos sitios, para observar el conjunto de estrellas más brillante de todo el año. Lo que verás es tan inmenso y tan eterno, que vas a sentirte avocado a esperar cualquier milagro deseable. Y, si quieres, un día te contaré detalles muy interesantes de este cielo del invierno.

Volviendo a lo de la justicia, ya todos nosotros, todos insisto, sabemos que la justicia la tenemos que hacer cada uno de nosotros en el sitio donde estemos cada día –a Dios rogando y con el mazo dando-. Y ¿por qué no vamos a confiar en lograrlo? Desde aquí, desde estas páginas, tenemos vocación de emular a los ángeles de Belén y pregonar la “Buena Nueva”, al menos, entre todos los amigos. 

 

Bueno, bueno… ¿ya sabes por dónde voy? Entonces, también sabes a dónde quiero llegar: Por tus viejos amigos –dudo que luego los hayas encontrado mejores-, echa mano de tus recuerdos y cuéntanos, al amor de la lumbre virtual de esta revistilla que se ofrece para servirte en el intento, haznos compartir las viejas penas y alegrías que viviste en fechas como éstas.

Que ¿qué asuntos podrías evocar? Pues a mi se me ocurren muchos: La cena de Nochebuena de 1960 en Astorga, cuando don Francisco sustituyó la bendición de la mesa por un emocionado “Adeste, fideles” que todos acompañamos no sé si con algún temblor en la voz; la aparición de una maqueta de cohete espacial en el patio de la muralla con unas pequeñas figuras del nacimiento en su interior; otros aconteceres similares en Las Ermitas; las primeras vacaciones de Navidad en el 61 que tuvieron un inicio azaroso; algún villancico especial; las veladas de tu casa del pueblo; un regalo de Reyes que no quieres olvidar; estrofas famosas del “Ramo” o “Pastorada” de Nochebuena en tu pueblo. Qué sé yo de los rescoldos de tu alma… ¡Sopla sobre las ascuas y veamos qué alumbran!

 

Yo siempre pidiendo.

“Manica tuerta,

angelicos a la puerta.

Si das, al cielo irás;

y, si no, a los calderones caerás”.

No, no, nada de calderones, por Dios.

 

Ah, sí: Muchísimas gracias porque lo vamos a hacer, no sé si muy bien, pero sí sé que con muy buen resultado. Será como juntarnos a cenar y disfrutar de una larga velada de Navidad.

 

 

¡A ver quién acude!

 

Herminio

Ferreras - Diciembre de 2013