CONSULTA EN TIEMPO REAL

in confinamentorum temporibus



 

 

Pues “héteme” aquí, sentado a la puerta telefónica del consultorio, al que acudo al enterarme de que los acreditados doctores Chisgarabís y Tarambana han abierto consulta.

Después del análisis preliminar, razonado y profundo, que realizan a nuestras historias clínicas, llegan a la conclusión de que los achaques padecidos en nuestra niñez y juventud (sarampiones, tifuses, paperas, anginas, silbatazos, coscorrones, palmetadas y disciplinas varias) sólo fueron patadas en el culo que nos hicieron “tirar p’alante” e influyeron, en gran medida, en lo que somos ahora, yo creo que, para todos, para bien: si hacemos de nuestra vida algo así como la rueda de una carreta, habrá fallado algún radio, sin duda, pero la rueda se ha mantenido avanzando firme.

Pues bien, cuando pensábamos que, dejando aparte enfermedades de gran calado, que no tienen remedio, ya éramos inmunes a casi todo, como  gripes controlables por vacunas; achaques diversos remediables por medicamentos varios, aunque sean de medio pelo como los genéricos; preocupaciones dinerarias con nuestra pensión, etc - vamos: nada que no se pudiera curar con una “pastilla de Tarabis” -, resulta que estábamos equivocados, pues, según los ilustres galenos, ahora la Covite va y nos insufla la enfermedad del acongoje.

Considerando lo cual y sintiéndome citado, de forma velada, por los doctores, me he apresurado a aceptar la cita, pues en estos tiempos, en que para conseguir una cita médica casi tienes que acudir al estraperlo, no es cuestión de desperdiciar una oportunidad concedida tan amablemente. Y es que yo… Es que a mí... Es que... Resulta que ando preocupado porque los síntomas que yo tengo no son los típicos del ACONGOJE, si no los habituales del ACOJONE, que, a mi entender, debe ser algo más grave; aunque espero que, si no se me cura con la primera “pastilla de Tarabís”, sea suficiente con tres o cuatro dosis posteriores y que no tenga que regresar a tratamientos más agresivos, como el de la patada en el culo.

 

Como ahora la visita presencial es prescindible, bastará con que los doctores, utilizando las nuevas tecnologías, me receten el tratamiento correcto.

Mientras espero la respuesta, aprovecho el rato para felicitaros a todos estas Navidades y desearos que escapemos, sin dejar muchos pelos en la gatera, de las actuales circunstancias y que el próximo año por estas fechas podamos vernos de nuevo sin que se haya caído nadie de la lista.


Os abrazo.


F. Barrio


Diciembre 2020