"Casi todo perfecto"



 

   

   

 

Comandante Che Guevara

 

Comandante Cero

 

Comandante Gómez


Hasta ahora no había conocido más que a dos comandantes importantes: el comandante Che Guevara y el comandante Cero. A partir de ahora ya puedo decir que he conocido a un tercero: el comandante Gómez.

Si los dos primeros descuellan por su inmensa talla revolucionaria, el tercero no les va a la zaga.

No estoy hablando de un seminarista metido a guerrillero, no, aunque los seminarios hayan sido en muchos casos cuna de grandes revolucionarios (uno de los más recientes, el papa Francisco), pero hay que reconocer que el comandante Gómez también lo es "a su manera". En su primera comparecencia en el encuentro bianual de los del 59 ha irrumpido como un obús: primero nos revolucionó la liturgia, que hasta la fecha se había venido celebrando en un tono muy discreto, y luego nos revolucionó el ágape, a los postres, con una soflama del más puro estilo castrense, que a algunos nos dejó un tanto descolocados.

Lo digo tal como lo siento. A mí particularmente, la intervención de Belarmino me pareció desde el primer instante -más por la forma que por el fondo, y sobre todo por el contexto en que nos encontrábamos- una parodia, y aún me lo sigue pareciendo. Puede que esté equivocado: a lo mejor era, en realidad, una parodia; en cuyo caso, pido disculpas y te felicito, comandante: eres un comediante perfecto.

Por lo demás, el encuentro resultó, como siempre, muy, muy grato. Tanto, tanto, que no me acuerdo ni del menú.


Siero, 17 de setiembre de 2015