Sintonía: ¡Parole, parole...! (Mina y A. Lupo)



CARTA A UNA MINISTRA


 

Dña. Fátima Báñez

 

Estimada ministra:

 

¿En qué terminará este carteo tan íntimo?

 

Permítame que le diga que me sorprendió muy gratamente su carta. Resultó un momento emocionante, porque nunca me había imaginado que usted, nada menos que la Ministra de Empleo y Seguridad Social, pudiera escribirme.

 

En el momento de abrir esa carta, la sorpresa poco a poco se fue transformando en satisfacción, al ver que usted, además, me comunicaba en ella el incremento de mi pensión de jubilación. Ese incremento, sustancioso, me llega, incluso, para comprar el pan y el periódico un día cada mes y todavía me sobran más de 2 euros. No se olviden ustedes de aplicarse el mismo incremento, ¡es de justicia! No necesitan hacer más esfuerzos de seguir congelando sus retribuciones, porque es verdad que ya llegó la recuperación, ¿no?

 

No entiendo por qué han recibido ustedes tantas críticas por el dinero empleado en las cartas que, al parecer, escribió no sólo a mí, sino a todos los pensionistas. Hablan de que gastaron ustedes 1.500.000 euros. Con ese dinero es verdad que los pensionistas, entre otros, podríamos tapar muchos agujeros, pero el dinero no lo es todo. Nos hubiéramos visto privados de esa cercanía de una ministra carteándose con nosotros. Eso refleja la cercanía de nuestros gobernantes con el pueblo liso y llano y será el comienzo de lo que han dado en llamar “regeneración democrática”.

 

Lo que más admiro es el esfuerzo que, sin duda, tuvo que realizar por su dedicación a escribir tantas cartas. Quizá le hubiera sido más cómodo haberlas enviado por correo electrónico o, incluso, por wassap; pero, tal vez, podría resultar menos natural. Además cada uno tiene su método y todos son respetables. Lo peor es que inevitablemente habrá tenido usted que dejar aparcadas, durante unos días, las labores de búsquela de empleo para tanto desempleado, o quizá algún retoque de la reforma laboral. Confío no obstante en que pronto volverá a ponerse al día.

 

Permítame que le plantee a usted algunas dudas sobre el contenido de la carta:

 

Me dice que hay una fórmula, que ya entró en vigor, por la cual se “garantiza que la pensión subirá todos los años”. Yo confío plenamente en ustedes; pero, si, quizá, Dios no lo quiera, se vieran obligados, como otras veces por culpa del PSOE, a hacer lo mismo que tuvieron que hacer, contra su voluntad, subiendo impuestos o recortando en educación y sanidad…?

 

¡Cómo se nota que yo no entiendo de economía! Fíjese usted que no soy capaz de entender por qué el año pasado las pensiones subieron entre el 1 y el 2 por ciento, “a pesar de la difícil coyuntura económica”, como usted muy bien dice, mientras que este año, en que ya llegó la recuperación, suben sólo el 0,25 por ciento. Confío en su buen hacer, aunque yo no alcance a entender los motivos.

 

Agradezco el haberse dirigido a mí para darme esos datos de mi pensión. ¡Ya podían tomar ejemplo otros ministros! El Sr. Montoro, por ejemplo, también debería enviarnos una carta concretando si bajarán o no los impuestos, cuáles y cuánto. El Sr. De Guindos también podría informarnos directamente de todos los “brotes verdes” y “signos de recuperación económica” que ha visto en los últimos tiempos. Y el Sr. Gallardón debería haber enviado a cada mujer los cambios previstos en la legislación en cuanto al aborto para que individualmente cada una planteara su problema contestando a su carta, como hago yo con usted.

 

Perdone mi atrevimiento a exponerle algo confidencial: ha sido usted muy valiente al aceptar el cargo de ministra de empleo cuando ya parecía que sería muy difícil crear empleo. ¡Claro que también parecía difícil crear más paro! Pero, dada la herencia recibida, pasó lo que pasó. Yo ya expuse en más de una ocasión que tenían que haber renunciado ustedes a esa herencia. Al menos, ya que nuestra legislación lo permite, debían haberla aceptado “a beneficio de inventario”. Ello debido a que, como dijeron ustedes después, desconocían completamente ese “inventario”.

 

¡Yo, lo intento, pero...?

 

¡Que tenga usted mucha suerte con la EPA, que cada día haya menos gente registrada como parada! Que, a la vez, haya menos cotizantes o menos empleo parece que no lo consideran tan grave, a juzgar por algunas declaraciones del Gobierno. ¡Yo ya no intento entenderlo!

 

Un cordial saludo.

 

JJFeliz