MI CARTA A NUESTROS DIPUTADOS


 

 

Señorías:


Sé que están atravesando ustedes un momento difícil, desilusionados por no haber podido llegar a un acuerdo para formar gobierno, a pesar de todos los esfuerzos que han realizado y de la búsqueda del interés general, olvidando el interés particular de cada uno. Incluso algunos de ustedes, entre los que está una ex ministra, parece que han quedado exhaustos y ya no les quedan fuerzas para presentarse a las próximas elecciones. Lo entiendo, porque no creo que el motivo pueda estar en que ya se consideren preparados para dejar la política y asomarse a una puerta giratoria.

Yo, como ciudadano, agradezco todos esos esfuerzos generalizados, aunque no se hayan logrado los frutos deseados. No siempre es posible conseguir lo que uno se propone, pero lo importante es la intención. ¡Otra vez será!

El PP enseguida dio muestras de solidaridad, asumiendo toda la responsabilidad - yo no esperaba menos - y no quiso desentenderse dejándole a otros la patata caliente y la ardua tarea de formar gobierno. Para ello estaban dispuestos a unirse con PSOE y Ciudadanos, prodigando elogios continuados, rebosantes de objetividad, a ambas formaciones y agradeciéndoles expresamente, día a día, su entrega desinteresada al objetivo que nos ocupa.

El PSOE se empeñó en que ahora ya les tocaba a ellos esforzarse más por España - el PP ya había cumplido con su deber en los cuatro años anteriores -. Para eso incluso renunció a sus principios y estaba dispuesto a abrazarse con Podemos, con quienes habían pensado que nunca iban a "arrejuntarse"; aunque los llamados barones del partido no parecían dar muestras de ser tan espléndidos y desinteresados.

Ciudadanos, que, quizá por ser primerizo, no se sintió con fuerza y madurez suficiente para aceptar el reto de gobernar, sí se esforzó en renunciar a su programa, en el sentido de que no apoyarían a ninguna otra formación para formar gobierno, porque acabó apoyando al PSOE.

Podemos, a pesar de ser primerizo también, tampoco se escondió e incluso quería formar un gobierno "a la valenciana". Al referirse "a la valenciana" no sé si se referían a una que recientemente salió en los papeles, aunque no de Panamá, o a quién.

 

A pesar de tantos esfuerzos y solidaridad por parte de todos, no pudo ser. Aunque, de hecho, a mí esto parece que me recuerda al grupo de amigos que van al bar y todos se empeñan en pagar la consumición, como si fueran de Bilbao, pero después, sin casi saber lo que ha pasado, se lía la cosa de tal manera que, al final, invita la casa porque no ve otra alternativa.

Permítanme, no obstante, que les plantee una duda: Los líderes de los partidos comprendo que estuvieran totalmente enfrascados estos meses en la tarea de formar gobierno, pero fíjense si estoy poco informado que no sé lo que han hecho el resto de ustedes. A mí no me suena cuántas leyes se han aprobado en este tiempo, porque ustedes son los que legislan ¿no? Y por lo que yo sé, aunque claro que puedo equivocarme, menos mal que no han cobrado en estos meses en función de la productividad… Bueno, lo que sí recuerdo es lo de aquel niño que presentaron en el Congreso, aquel beso pillado por las cámaras, los comentarios sobre las rastas y piojos y, obviamente, las broncas habidas entre ustedes.

Yo creo que han perdido la oportunidad de ir un poco más lejos y aprobar, quizá, alguna ley contra los privilegios de la clase política, de “la casta” que decían hasta hace poco algunos de ustedes. Se podría también, creo yo, haber legislado algo contra la corrupción y no dejarlo a merced de ese pacto que algunos de ustedes no se cansan de apuntar. Claro que un pacto nunca está mal. Pero, en cambio, no me suena que alguna vez hayan hablado de hacer un pacto contra el homicidio, el hurto, la falsificación documental o contra el exceso de velocidad. Es posible que hayan hecho muchas cosas de las que yo no me he enterado, porque, si dicen que en una noche Zapatero y Rajoy han cambiado la Constitución, ¡lo que se podría haber cambiado en cuatro meses!

Pero ¿quién soy yo para decirles a ustedes todo esto? Si ya sabemos que la política es la función más noble de todas porque los políticos son los que se preocupan del bien común. No obstante, aunque eso sea así, quizá no debían de expresarlo ustedes tan frecuentemente, porque pudiera parecer que un ingeniero, por ejemplo, proyecta un puente para sí mismo, un albañil sólo pone ladrillos en su casa, un profesor se enseña a sí mismo o como máximo enseña a sus hijos y un ginecólogo sólo se toca sus propios...

Me quedo tranquilo, porque he oído que ustedes seguirán cobrando sus retribuciones integras hasta las próximas elecciones. Me parece muy bien, porque ahora van a entrar en una fase en la que, según algunos, es cuando ustedes más trabajo tienen. Además, si no van al paro, nuestra economía irá mucho mejor, porque habrá menos desempleados. También irá mejor, porque así el salario medio no bajará; porque ustedes, afortunadamente, cobran algo más del salario medio, sin contar la dietas, claro. Me ha sorprendido una cosa que oí al respecto: que, no obstante, si lo desean, podrán renunciar a sus retribuciones, cosa que no creo que puedan hacer otros trabajadores. ¡Los mal pensados dirán que incluso en eso se ven los privilegios!

¿Qué pasará en las próximas elecciones? A mí se me ocurre que, quizá, los ciudadanos deberíamos intentar un pacto y ver cómo distribuíamos nuestros votos. Pero, por más que nos esforzáramos, es posible que nos pasara como a ustedes, que no alcanzáramos la meta. Bien pensado además, nosotros lo tenemos muy cómodo, delegamos en ustedes y nos libramos del marrón. Algunos dicen que están ya hartos de todos los políticos y que no van a votar a nadie. Otros, no sé por qué, no dicen que van a votar al mejor. Después de un simple cambio de impresiones se puede deducir que muchos van a votar, en el mejor de los casos, al menos malo. También hay ciudadanos que votan siempre al mismo partido, diga lo que diga y haga lo que haga. Otros empiezan a reflexionar el día antes de las elecciones y se tiran toda la legislatura reflexionando. La verdad es que" hay gente pa to".

Independientemente de los resultados, si las elecciones son al final de junio, no sé yo si dará tiempo a abrir la legislatura antes de las vacaciones de verano, bien merecidas por su parte después del trabajo que suelen tener durante un largo tiempo anterior a las elecciones.

No alcanzo a entender por qué hace un rato que me viene a la mente aquella famosa frase de Groucho Marx: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados".

 

Volviendo al tema que nos ocupa, a ver si nos vemos el día de las elecciones. Hasta entonces, yo les agradecería que no me enviaran nada de eso que los mal pensados llaman propaganda electoral, sería un detalle por su parte. Me consta que hay mucha más gente con los mismos deseos. A estas alturas no creerán que hay ciudadanos que no saben lo que ustedes van a decir e, incluso, lo que van a hacer, aunque con frecuencia sea distinto. Pueden, eso sí, contestar a mi carta, si lo desean.

 

Les saluda atentamente

 

Juan José Feliz