Búsqueda y captura del Cascarrabias


 

La meticulosa y exhaustiva investigación realizada por Elio en su última incursión en Telemarañas, tratando de identificar a “el autor”, me suena a reto dirigido a toda la parroquia del 59, como si fuera la nueva página de entretenimiento que le faltaba a la revista.

 

Yo, que en la vida he sido capaz de resolver un simple sudoku, confieso que en esta ocasión me he sentido interpelado, me ha picado la moral y he decidido participar en el juego en busca del enigma. Lo haré, desde luego, desde mis cortas luces, muy cortas si se las compara con el derroche de facultades inquisitorias exhibido por Elio, que causaría la envidia del mismísimo teniente Colombo. 

 

Mire usted, mi comandante IAR, que estos tres ratones más que ser ciegos me parece a mí que se pusieron ciegos. Le leo su declaración: "¡Gue ve sirvan las gobas vor venjamo! ¡Soy de venjamo!"Su magnífica investigación me trajo inmediatamente a la memoria la escena de La Ratonera (que sin duda recordaremos todos) en la que “el poli”, tras la muerte del segundo “ratón”, reúne en el salón a todos los ocupantes de la casa y muy hábilmente va analizando uno tras otro a los distintos personajes hasta convertirlos a todos en presuntos culpables. Allí se trataba de descubrir al villano.

 

Aquí, en cambio, se trata de descubrir al héroe, por lo que Elio utiliza el método inverso: su análisis se dirige, no a la implicación, sino al descarte hasta quedarse con uno o dos “presuntos implicados”. Pero el que el análisis sea cuasi perfecto no significa que sea el acertado. También era cuasi perfecto el de “el poli” de La Ratonera y luego resultó lo que resultó.

 

Personalmente discrepo de la solución apuntada por Elio, según la cual la carta del Cascarrabias sería su primera intervención en la revista. El hecho de que no aparezca en Antologías no significa que no haya escrito, sino más bien lo contrario; escribe, pero aparentando que no lo hace. Mis pesquisas se centran en cuatro puntos de análisis muy simples:

 

1º- “El autor” aparece situado medio peldaño por encima de los demás, como una especie de “gran hermano” con la suficiente autoridad moral como para repartir consejos, exhortaciones, recomendaciones y hasta ruegos dirigidos a los que todavía no se han estrenado en la revista. Esto es un signo evidente de que se trata de un asiduo colaborador.

 

2º- ¿Quién eligió la sintonía “Cuando un amigo se va”? Esta sintonía me traslada automáticamente a la reciente y triste desaparición de nuestros queridos colegas Desiderio y Buján. “El autor” ha tenido que ser alguien muy cercano a ellos. La hipótesis de Desiderio me remite a Herminio; la de Buján, a Elio.

 

¿Habré sido yo sin querer queriendo? ¡Socorroooo!3º- ¿Quién ha subrayado en la carta los errores ortográficos “hecho de menos” y “hecho a faltar”? Necesariamente ha tenido que ser el propio Cascarrabias o alguien de la redacción con su consentimiento. Lo más probable es que se trate del mismo personaje.

 

4º- En el comentario a Herminio, el Cascarrabias se extiende considerablemente, señal inequívoca de que lo conoce a la perfección. En un punto de ese comentario habla de “ampliar la frecuencia”. Esta terminología apunta claramente a alguien avezado con el mundo radiofónico. Podría ser el gran especialista Benavides, pero más bien me inclino por uno que estuvo radiando durante algún tiempo en la emisora de Astorga.

 

Este sucinto análisis me lleva a concluir que, si bien queda un pequeño resquicio en la puerta por el que puede colarse Elio (siempre lo conocimos delgadito), me reafirmo en la creencia de que el personaje que se encuentra detrás de esa puerta es el mismo que escribió el Prefacio de la revista, personaje que no tiene un pelo de tonto ni de no tonto. 

 

 P.D. Las peras del obispo las dejaremos para cuando maduren un poco más. ¡Si no se las come antes el Cascarrabias!

 

 

 

I. Almanza