Sintonía: Canon y Giga (J. Pachelbel)

 


In memoriam de Mª Ángeles (esposa de VíctorR)


 

 

“Caminante, son tus huellas

el camino y nada más”

 

El día 23 de Febrero nos ha dejado Mª Ángeles, tras un largo período de enfermedad, que no sólo no ha mermado un ápice su gran carácter, sino que ha incrementado su enorme personalidad y su gran capacidad de sufrimiento. Sin que apenas nos demos cuenta, silenciosamente y casi sin que nos hayamos apercibido, se ha ido.

 

Se ha ido y ya no vamos a disfrutar de su presencia en nuestras reuniones bianuales. Ya no vamos a volver a escuchar sus palabras, siempre agradables y siempre pensando en los demás. Tampoco contestará al teléfono con un alegre saludo.

 

Gracias, Mª Ángeles, por haber permitido que te conociéramos. Gracias también por ser la primera en enseñarnos el camino a donde todos algún día te vamos a seguir.

 

“Tras el pavor del morir

está el placer de llegar”.

 

Hace ya 75 años, el día 21 de febrero, nos dejaba también un gran poeta español, Antonio Machado. De sus poemas he extraído algunos versos que van especialmente dedicados a la memoria de Mª Ángeles. Canta a los amigos que nos van dejando en el camino con notas maravillosas y que yo quiero aplicar en tu recuerdo:

 

 

 

“Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero...

-la tarde cayendo está-.”

 

 

 

Y otro: 

“Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.”

 

Hay un refrán que dice: ” árbol que podo en febrero, tendrá fruto duradero”. No dudo ni por un momento que tu recuerdo va a ser ese fruto duradero que nos va a acompañar en nuestras próximas reuniones. Pero no puedo dejar de pensar en que nuestro huerto se va quedando cada vez con menos árboles. Hasta ahora eran árboles. A partir del día 23 ya nos estamos dejando en el camino algunas flores, y sin ellas el fruto es cada vez menos.

 

 

 

Y a ti, Víctor, que has estado durante tantos días sufriendo y esperando este momento que irremisiblemente se ha producido, no te puedo decir, sin más, “hay que echarle valor”. No, Víctor ¡¡ no debes reprimirte¡¡ No puedes, no debes por menos que estar triste, pues la tristeza es una reacción natural que nos ayuda a separarnos de aquello que perdemos. Así evitaremos caer en depresión que es todo lo contrario. Llora todo lo que tengas que llorar. Ni siquiera te diré: sé fuerte. Para qué? Lo sano es estar triste. Si queremos sanar de cualquier emoción, antes tenemos que permitirnos el sentirla, no tener miedo a ella, ni siquiera ser mediocre con ella, abordarla directamente. Todos estos efectos son en nuestra vida como un faro que nos guía y una reacción normal a un daño que hemos recibido. No dejes ni siquiera que tu propia razón sea superior a tu sentir, pues el afecto nos enseña con más acierto la realidad de todas las cosas. No puedes permitirte el lujo de perder tu eje interior: la felicidad es una construcción que cada uno se ha de edificar desde su interior a pesar de las desdichas.

 

Dedicadas a ti y en palabras de A. Machado:

 

“Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,

que ha visto un pez de plata en el agua saltar.

Y piensa: "Es esta vida una ilusión marina

de un pescador que un día ya no puede pescar."

El soñador ha visto que el mar se le ilumina,

y sueña que es la muerte una ilusión del mar”.

 

“Los caminitos blancos

se cruzan y se alejan,

buscando los dispersos caseríos

del valle y de la sierra.

Caminos de los campos...

¡Ay, ya no puedo caminar con ella! 

 

 

Mª. Ángeles, siempre te recordaremos como la mujer buena que has sido y que para nosotros seguirás siéndolo en nuestra memoria. 

Descansa en paz.

 

“Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino

sino estelas en la mar”.

 

Elio