Luis Aurelio Miguélez Martínez


 

La noticia oficial de su fallecimiento



Nuestros recuerdos:

 

 

Él, desde que lo conocimos, fue siempre sencillamente Aurelio, un amigo.

Más adelante, después de muchos años de constancia, se consagró como uno de los pocos elegidos entre los muchos que habíamos sido llamados. 

Su aspecto tranquilo, incluso tímido en la distancia, no conseguía ocultar un espíritu eternamente reivindicante de la justicia universal. Los reclamos de este ideal brotaban a borbotones, apasionados, nerviosos, siempre que le dábamos ocasión para proclamarlos.

En nuestros últimos encuentros, la inevitable imprecisión que produce el paso de tanto tiempo separados, nos transmitía un asomo de desasosiego y pesimismo que nos dolía por lo mucho que él se nos había hecho querer.

Ahora, en estos días del fin de nuestras relaciones vitales, sólo nos queda su recuerdo y éste va a ser, para nuestro consuelo, notablemente bueno y agradable.

 

¡Descansa en paz, buen Aurelio!