APÉNDICE

a la carta de un Cascarrabias


 

En el repaso que el Cascarrabias hace al "florilegio" de Telemarañas se echa en falta a simple vista una pequeña reseña, precisamente la que tiene que ver con el Repaso en sí. No sé cómo ha podido pasar, pero esas cosas pasan hasta en las mejores familias, incluida la de un Cascarrabias que, como se ve, no tiene un pelo de tonto. No sólo no tiene un pelo de tonto, sino que ni siquiera tiene un pelo, si es que no me fallan los cálculos adivinatorios.Pos...¡sí! Por poco, pero t'han fallado esos cálculos adivinatorios. Cascarrabias hay varios, además del qu'alborota. El de la carta tiene mucho pelo gris, ¿canas tal vez? Ese otro, el Calvo Rota, como ves en esta afoto, conserva más de un pelo en flequillo contrampiau, ¿son dos o cuatro? y todos son de tonto.

 

Hay, sin embargo, un par de detalles que me hacen dudar de la autoría: uno es la expresión “nuestra canosa vida” referida al conjunto generacional sin excepción (digo yo que para hablar de canas habrá que tener pelos primero); el otro es un detalle ortográfico que hace que el Repaso esté “hecho en falta”, es decir, defectuosamente, razón por la que aparece “hecho de menos”, es decir, minusvalorado, lo cual no deja de ser una pena, con toda la calidad que tiene el tal Repaso.

 

Y precisamente este Apéndice lo que pretendía o pretende todavía es suplir de alguna manera esa carencia, esa pequeña reseña sobre el Repaso mismo. Pues bien, lo primero que he de decir es que no seré yo el que lo “heche de menos” a pesar de la carencia. Me parece casi perfecto. Refleja no sólo una gran intuición, una agudeza visual extraordinaria, sino también una gran ilusión. Siempre es ilusionante encontrarse a gente ilusionada como el Cascarrabias. Y no es para menos. Porque, aunque la Telemarañas entrara en ralentí (o en standby), no sería óbice para que cualquier Cascarrabias se sintiera ilusionado y orgulloso del invento sólo por el recorrido que ha tenido hasta aquí, y por habernos ofrecido, entre otras muchas cosas, frutos tan exquisitos como los del huerto de JJFeliz, o ramilletes de flores tan delicadas y aromáticas como las del jardín inabarcable de VictorR, por citar solamente a dos de los más prolíficos colaboradores.

 

Ratonines cascarrabiaos, unos canosos y otros calvos, jugando al despiste filosófico. ¡Cómo se lo pasan a costa del pobre felixín!

Telemarañas, en igual o mayor medida que los encuentros estivales, ha logrado re-unirnos. Tal vez el término no sea el más adecuado, porque de suyo indica un tiempo en el que habríamos estado desunidos. En realidad, siempre hubo un hilo que nos mantuvo enlazados, y es precisamente por ese hilo, hábilmente manejado y trenzado en el telar de Telemarañas, por lo que la re-unión ha sido posible. Esa hebra biológica adquirida en el Semillero en una edad temprana sin duda nos ha acompañado a lo largo y ancho de nuestras vidas, aunque no haya fructificado de la misma manera. A cada cual su sistema hormonal (junto a otros sistemas) le ha llevado por diferentes derroteros, sin que esto signifique derrota en modo alguno. Simplemente, las hebras que han ido tejiendo nuestras vidas (no sólo la del Semillero), se han entrelazado de muy diferente manera, dando lugar a una tipología muy diversa, e incluso completamente divergente. Esta realidad incuestionable es la que muy probablemente explique la dificultad o reticencias para que la reunión se lleve a cabo de una manera completa, es como querer cerrar el círculo con un alambre demasiado grueso. No es descabellado suponer que bastantes colegas nuestros, tras colgar la sotana, descolgaron una fobia permanente no sólo al traje talar, sino a los uniformes en general, lo que es perfectamente comprensible. Digo esto simplemente por que el Cascarrabias no se impaciente en exceso y sepa suplir con su flexibilidad la inflexibilidad propia del alambre.

 

Ah, ¿que no quieres desenfadarte todavía? Pos... ¡peor pa tí, so muermo! Yo me voy a la verbena de los teleenmarañaos, qu'aluego alomejor es tarde.

No sé si habré logrado evitar, siguiendo la recomendación, el deslizamiento político. En caso negativo, habrá que echar la culpa al gran genio ateniense por haber proclamado nuestra condición de animales políticos.

 

¡Otra vez me he quedado junto al muro del huerto del Obispo sin poder catar las peras! ¡Con la pinta que tienen…!

 

Siero, 3 de marzo de 2014.

Día mundial de la Naturaleza.

 

IAlmanzaR