BUENOS AUGURIOS PARA 2019  (DE FBarrio)



Recordad que hoy es 26 de diciembre: fiesta de San Esteban, protomártir denunciado posiblemente por San Pablo antes de su accidentada conversión. También fue el día, la noche mejor dicho, en que “el buen rey Wenceslao” salió de su palacio a socorrer a un pobre que buscaba comida y leña bajo un terrible vendaval de hielo y nieve.

A causa del azar, yo, hoy, os voy a mentar a otro conocido nuestro, “santo varón” a mi entender, sanabrés de Pedralba de La Pradería, morador de Galaroza, en la Sierra de Aracena (Huelva), quien me consta que atesora muchos méritos y veneración entre todos los animaluchos famélicos, desvalidos y lisiados -gatos, perros, raposos, pájaros…-  que van a caer por sus vecindades. Es un tal FBarrio, experto hospedero de los buenos, que debió aprender su oficio de otro personaje al que hace casi 2000 años “El buen samaritano” le confió el cuidado y la recuperación del viajero malherido (“Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted, se lo pagaré cuando yo vuelva”).

Pues resulta que yo suelo acordar con los remitentes de las felicitaciones del chat que se escapan del aburrido “corta, pega y pásalo”, el permiso para difundirlas en Telemarañas a los pocos desconectados que de vez en vez rebuscan por nuestra revistilla y, cuando intenté concertar el permiso para la presente, mi interpelado, el tal FBarrio, muy educado, se excusó con la siguiente frase: “Voy a casa con El Carpintero. Dame 15 minutos y te llamo”. ¡Sorprendíme, compañeros! ¡Mucho! ¡Muchísimo! Dudé, recapacité, volví a dudar. Pero decidí, por si acaso, escribir “El Carpintero”, con mayúsculas. ¿Qué soy ingenuo, un naíf? Tal vez sí. ¿Porqué no?

En atención a él y a su santa con la que comparte cuidados recíprocos y misericordias hacia los huéspedes comunes que llaman a su puerta, dejad que suene, mientras repasamos su felicitación del año, este famoso villancico andaluz:

 

 

 

 

Mi deseo para el año que va a terminar fue el poder felicitaros a TODOS estas Navidades.

Gracias a Dios, y con un empujoncito para lo que resta de año, TODOS hemos logrado arrancar cada una de las 12 hojas del calendario de 2018, dejando libre el espacio para el del 2019.

Renuevo mi deseo, amigos míos, y espero que cada nuevo día nos traiga más quietud que sobresaltos.

No os preocupéis si no os ha tocado la lotería, porque antes nos faltará la boca que la sopa.


Os abrazo.

¡Feliz Navidad!

J. A. F. Barrio


 



¿Qué os había dicho? Ya nos ofreció la sopa. Y esa no será la “sopa boba”, seguro que tendrá tropezones de Jabugo, que cae por allí mismamente, ¡así de felices viven sus refugiados!