Veladas de Navidad 2017 - 2018

16 - Cosillinas. A falta de pan… buenas son urces.


 

Rollito inicial.

Estos días, desde el 6, día de los Reyes Magos, hasta 10 de Enero, me he tomado un receso para visitar familiares en Ferreras de Cepeda y San Román de La Vega. Allí, en la tranquilidad de mi nido primigenio, he compuesto una remembranza de una velada típica, sin menciones al trágico suceso que acabó con la vida de nuestros ya venerados predecesores, con el que seguiremos en fechas próximas.

La velada de hoy será lo que sigue:


La bronca - Confiteor vobis.

Os confieso (a vosotros, queridos quintos; no a los bueyes, que no atienden a confesiones; marchan siempre muy parsimoniosos y reflexivos, como si echaran algo de menos ¿...?).

Pues eso, os confieso que estos últimos días me he visto muy sorprendido, gratamente sorprendido, y un poco celoso además.

Me parecía a mí que vivíais pasmaos, definitivamente silenciosos, y que nadie sería ya capaz de sacaros de vuestro arrobamiento, hasta que la noche del día 2 me sorprendió vuestra pasión repentina por el asunto de los urceros.

Más aún me sorprendió la lluvia de vuestros comentarios en el chat de grupo.

¿Por qué pensaba yo que estabais definitivamente pasmaos y me sorprendió vuestro entusiasmo inesperado? Porque acababa de constatar el resultado vano de mis esfuerzos por conmoveros con 11 capítulos de una epopeya de misterio, que a mí me había sobrecogido, cuando la conocí, y no os vi manifestar tal conmoción. Tal vez la había presentado inconvenientemente exagerada para quebrar vuestras corazas (Del latín "coriacea", perteneciente o relativa al cuero. ¡Yo que suponía que la coraza era más relativa a proteger el corazón!). Nada, que tenéis el corazón encallecido y, aunque se os quiebre la coraza con once lanzazos, no emitiréis ni un gemido.

Sin duda la diferencia en vuestra reacción se debió a lo bien que cuenta Germán sus cosas y lo mal que lo vengo haciendo yo, según calificación expresa de nuestra personificación del lápiz bicolor.

El aspecto positivo del contraste, que me agradó sobremanera, fue la inmediata y masiva participación en el chat de grupo, contando experiencias y memorias de vuestras relaciones con las urces, los cepos y los aguzos. (¡No, si ya decía mi abuelo que donde más carros de pan o de yerba se segaban, donde más feijes de urces se cortaban y donde más cepos se arrancaban era en la taberna!).

Pues sí, allí salieron a relucir microrrelatos de Agustín, Natal, FBarrio, Aurelio, Elio, Villalibre, Pedrito… que pueden ejercer todos ellos de relatores sobresalientes, pero no lo hacen porque les da la risa... y se callan.

El amigo Agustín, aparte de confirmar la universalidad de la cultura urcera y del uso lumínico de los “gancios”, asegura que esas tareas no eran aptas para aprendices y que, cuando se trataba de arrancar “torgos”, además de afición se requerían “otras cosas” ¿...? De paso, saliendo al paso de los comentarios de Aurelio sobre el aprovechamiento de las boñigas vacunas a efectos caloríficos, nos dejó intuir su aplicación en algunas prácticas industriosas para no perder granos en la maja o trilla de las mieses en su "terra nae". ¡Eso sí que no lo conocíamos por aquí! En nuestras eras no pasábamos de “aparar las municas” y llevarlas a los muniqueros en la pala o el caldero. 

Natal recordó conmigo nuestras prácticas de asar chorizos ”espetaos en un garrancho”, y a veces las zapatillas, que también resultaban asadas cuando las poníamos a secar sobre las estrébedes ¡Aquello sí que era Masterchef adolescente! Y no quisimos entrar en relatos sobre las prácticas adictivas de fumar hojas secas de codejo (Halimium lasianthum s. alyssoides) o de roble, en las que también tendríamos de qué arrepentirnos… por no cansar con las autobiografías.

Pedrito nos contaba su sorpresa y cabreo semanal porque una urcera lo despertaba todos los martes antes del amanecer, cuando se subía al carro a tirar los feijes de urces para una panadería y los iba contando a voces a la puerta de su casa. La hora tempranera se debía a su necesidad de regresar a su pueblo de origen ese mismo día. La cuenta le servía para cobrar las urces, porque se ajustaban a tanto el feije. El arrojo de la urcera para subir al carro y descargarlo con desparpajo no representa ninguna sorpresa para los que procedemos de extracción rural, porque las mujeres de nuestra tierra eran capaces de hacer todas la faenas del hombre y las suyas propias, cuando el caso lo requería. Alguna lo hacía desengañada de la baja productividad del marido, como aquella que aseguraba, después de que se le soltara un saco de grano que llevaba al molino cargado en el burro, saco que había atado su marido: ¡El hombre que no sirva p’atar un saco, que s’eiche! Otras lo hacían porque los tenían, “los esos”, bien acreditados, como aquella de la que dijo su marido, alcalde, en pleno concejo de vecinos: Cuando-sté yo n’el concejo, yo soy el qu’hablo; y, cuando no-sté yo, es mi mujier la qu’habla.

Pues, eso, que muy bien por la participación, aunque me cueste unos celillos de sana envidia.

 

 


Ahora vamos con algunas cosillinas, que es a lo que venimos a las veladas.

Hoy no he atropado mucho tema nuevo, por lo que voy a echar mano a la faltriquera y os soltaré un puñao de cosillinas, pocas, de las que no debían faltar en una velada que se preciara:

1.- Acertijos:

  • El que le planteó La Esfinge a Edipo: ¿Qué animal anda a cuatro patas de pequeño, a dos en la madurez y a tres en la vejez?
  • Otro: ¿Qué es lo primero que hace un gato, cuando se pone al sol en invierno?

2.- Anuncios, pregones... oraciones:

  • Del alcalde en el concejo: Que sepades que dende las eras al pueblo se perdió ayer un saco y que me dicen que os diga que al que encuentre el saco se le dará por el saco el valor del saco o lo que valga el saco.
  • Otro más del alcalde: ¡Animales, con cuidao, nu pisedes el sembrao! Y a aquel que nu sea animal, que nu ye parezca mal.
  • La admonición que un cura, que también tenía labranza, lanzó desde el púlpito en la misa del domingo, mirando muy decidido a todos los fieles a la vez: Al que me robó el subeo yo bien lo veo. ¡Como no me lleve pa casa, ya verá lo que le pasa!
  • O la oración de otro cura a San Antonio por la salud de las cabras de Trascastro, cuyo pastor era un fulgacián y las traía muertas de hambre: Cabras de Trascastro, pronto entrades, tarde salides; por donde vades, por allí venides; davus el barro de por los cadriles, y ese es el mal del que vus morides.

3.- Coplillas populares (a perrona la docena):

Una vez se fue una zorra
a mear en un centeno,
la pinchó una paja n’el culo
y dijo: “¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno…!”

Otra vez se fue la zorra
a mear en un sembrao,
la pinchó una paja n’el culo
y dijo: “¡guaaaauuuuu!”

Caséime con la Ferrera
por ver de comer caliente
y ahora dame cada día
con el cazuelo en los dientes.

Las mocitas d’este pueblo
son derechas como velas.
S'arriman a la paredes
como las berzas gallegas.

Los mocitos d’este pueblo
gastan mucho ringorrango,
un moquero en cada bolso
y la moquita colgando.

 

4.- Aleluyas (C. A. Bardón):

El mujore remediu

¡Ay siñor médicu, pásulas tan duras
qu’estoy priadicu cun las calenturas!
...
El vinu cun miel dicen que ye güenu.
Pa mí nu cunvién, pa mí ye venenu.
Esta mañanica tumei media zumbre,
dádeme butica, qu’estoy qu’eicho llumbre.
...
¿Que cúmu fui estu? You vus lu diréi:
fu a regar las fabas y eillí m’escalcéi
y cuí -nas cuartanas de la mujor lley.
Dipués fu pa casa y pa’ntrar’en calore
tapoume Tomasa con un cubertore,
dium’una cazuela de vinu cun miel
y entr’ella y mi güela tapórunme bien.
Y tous cun Tumasa diciérunme a una
qu’el vinu cun miel, tumado en ayunas,
yera-l gran rumediu pa las calenturas
y creyén qu’el vinu quita las cuartanas.
¡Por mor del indinu, ya tengo tercianas!
...
Fa diez dies d’estu y metieu n-la cama,
you quédume recu, si usté nu me sana.
¡Recetame algu p’amatare -l fuegu,
you d’usté me valgo, siñor, que me mueru!
...
¿Y-estu hay que tumalu diz qu’a cucharadas?
¿Y estu será malu, darame vasquiadas?
Purque, si ye cousa de much’amargore,
nu será mu güenu y pundréime piore.
Y, si es que quinín punés n-el papel,
u outra cousa asín, quedavus cun él.
...
Pus tengu-na ideya, que debe ser güena:
vo a beber una, en vé de la media,
pus tengu -n vinicu tan ricu y tan maju
que va murusicu pul gañat’abaju,
y ye melecina qu’a mí me cunvién,
punienduye azucre en vé de la miel.
Eichand’un buen tragu antias de tumare,
veredes que prontu me hay de sanare.
...
Y si ye qu’el vinu nu m’aprueba -ina,
veréy si m’animu cun la melecina.

 

5.- Canciones al son de la pandereta y bailes para mozas y mozos.

 

Estos bailes, de brote espontáneo durante las veladas, fueron prohibidos por los párrocos por orden del obispo.

Contando casos de las veladas, decía mi amigo y compañero en Radio Popular de Astorga, Martín Martínez  (QEPD), natural de Estébanez, que los mozos, “con gran sentido de la orientación en las oscuridades de la gran cocina”, conseguían encontrar asiento en las cercanías de las mozas; luego aparecía una pandereta, sonaba un ritmo contagioso, se entonaba una  canción alegre y enseguida afloraban las ganas de bailar. Mas aquellos bailes, aquella oscuridad y semejantes circunstancias propiciaban unas libertades que no eran gratas a la moral ortodoxa; por lo que la jerarquía eclesiástica, desde el obispado, a través de las vicarías, hubo de tomar cartas en el asunto y decretar que: “... habiéndose informado de que todavía se mantiene el abuso de los filandones, juntándose en ellos hombres y mujeres, sin embargo de las continuas providencias… que al dueño de la casa donde se hicieren se le multe con cuatro ducados de vellón para la luminaria del Santísimo…”. Al parecer, no fueron muy atendidas estas providencias, ni siquiera las amenazas penales, puesto que las veladas con bailes se mantuvieron hasta los días de nuestra infancia, por cierto con menos pecados contra la honestidad de los que tenían el propósito de evitar las providencias y sanciones.  

• Vídeo de la actuación del grupo de baile Guirrios y Madamas de Llamas de la Ribera en las fiestas de San Juan y San Pedro de León en Junio de 2014. El marco es super: fachada del Palacio de Los Guzmanes. Tiene un interés especial para mí porque incluyen el “Baile P'Arriba” (fracción de tiempo: 34,15 - 37,00), que es el más singular, tradicional y original de Ferreras, propagado a toda la contorna. Cuando lo tocaba a la pandereta Pedro Lozano en mi casa y yo intentaba bailarlo, en mi tierna infancia, debía resultar muy gracioso o ridículo porque se reían todos, especialmente cuando decía mi padre que yo “bailaba tan salerosamente como un sapo”.

 

Vídeo de la actuación del mismo grupo de baile Guirrios y Madamas de Llamas de la Ribera en las fiestas de San Juan y San Pedro de León en Junio de 2013. Tiene otro baile muy practicado en mi casa también, "El Baile Brincao", un corrido atribuido a Quintanilla del Monte, que se bailaba también en mi casa de Ferreras (fracción de tiempo: 32,00 - 35,15).

 

Más nada por hoy. Mañana, o pasado mañana u otro día cualquiera, seguiremos con más, hasta que me mandedes parare.

 

Telemarañas en Ferreras, enero de 2018.