Veladas de Navidad, 30 de diciembre de 2017

10 - Entierro en corralín sagrado


Os recomiendo reproducir este vídeo para escuchar en off la música mientras leéis los textos que siguen.



 

El relato (continuación).

Síntesis de los hechos conocidos. Nuestros antecesores reciben cristiana sepultura.

Lugar: Corralín de la iglesia de Murias de Ponjos.

Fecha: Lunes, 30 de diciembre de 1850.

Hora: Indeterminada.

Protagonistas. Nuestros antecesores, Ramón, Francisco y Restituto, QEPD.

 

 


 

Reposo en corralín sagrado.

 

Para no distraer nuestra atención de las actividades verdaderamente importantes de este día, aplazamos los temas profanos de las veladas y nos limitaremos a acompañar con veneración (del latín venerari - respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes o por lo que representa o recuerda) los cuerpos de nuestros predecesores en su retorno a la tierra.

De acuerdo con nuestras “mores” sólo caben en este contexto las oraciones, que surgen de la fe y brotan en la intimidad personal de cada uno, y una discreta “laudatio” que ha de nacer del conocimiento y afecto hacia los fallecidos.

 

Cederemos pues nuevamente la palabra a nuestro proveedor de la información, MFMínguez, para que sus palabras, en forma de apuntes, sirvan a este segundo propósito:

Los seminaristas fueron enterrados en cristiana sepultura el día siguiente al del hallazgo, el día 30 de diciembre de 1850.

   

 

Su lugar de reposo fue el cementerio de Murias de Ponjos, porque el sitio donde perecieron pertenecía a esa parroquia. Así era la norma de la época.

   

 

El camposanto no era el actual, que fue inaugurado después de 1900. El de entonces estaba en “el sagrado de la iglesia”, en el “corralín de la iglesia” según denominación local. Muchos años después de aquellas fechas los vecinos seguían apuntando con el dedo a una zona del sagrado precisando: “en aquel lado estuvieron enterrados los frailes muertos en La Salsa”.

Recordemos que ya nos había mencionado, como prueba de la prolongación del recuerdo de nuestros protagonistas:

Los más ancianos de los pueblos cercanos recuerdan haber oído decir a sus mayores, cuando iban a La Salsa, señalando el lugar del fallecimiento, que: “allí estuvieron espetadas tres cruces de madera durante muchos años” ... hasta que el tiempo del olvido y las inclemencias del tiempo acabaron con ellas.

De improviso, el propio narrador se deja llevar por la veneración a sus paisanos y el apego a su tierra común para rematar así su oración fúnebre:

En tempos mu antañones, muncho anantias qu’istos rapaces cha casi mozos morriesen  acurrucaos y arrecíos  contra unas peñicas del monte, outros viandantes d’antiguo ficieron el mesmo camino, e outros más lo farán sieclo tras sieclo, desde los omañeses chamaos “homus manium” por los romanos hasta los péritos e inginieros de los modernos molinos de vento.

Las suas ánimas, las d’istos tres rapaces, volarán eternamente allá arribones en redondeles con vuelo de milanos sobre las llamas, llamargos, matas de carqueixa, escobas e urces, chanas, tuecas, valliciellos, solanos, abesedos, vallaos, cuetos, tesos, carcavones, robledales, abedulares, alisales, piornales, salguerales, acebales, camparinas, campares, sesteaderos, muñideros, bidolinas, caleros, fonteciellas, loberas, oseciellos, lumbriellos, monteciellos, montezueños, foces, forcas, regatos, matonas, silvas, escobios, castiellos, cubillas, richanos, valdeandrías, llobos e raposas.

Una profunda murnia chea los corazones de los omañeses d’agora e al mesmo tempo enviánles un lexano recordatorio.

 

Manuel Fernández Mínguez


AGRADECIMIENTOS:
Antonio Álvarez Martínez, padre agustino, por sus indagaciones en los archivos eclesiásticos.
Manuel Álvarez, Melo, archivo viviente y entusiasta de recuerdos lejanos.
César Santana, Charo, l’asturianu de las mil correríes por los montes omañeses.
Nicolás Melcón, Lasito, colaborador indispensable para situar los lugares con su colección de mapas topográficos.
Leonor Melón Blanco, cofre que guarda  recuerdos antiguos transmitidos por tradición oral.
Inocencio García, buen conocedor de los montes que rodean su pueblo de Ponjos.



También nosotros, hoy orgullosos deudores de los tres predecesores caídos, hacemos apropiación y expresión de este agradecimiento que dedicamos en grado sumo al propio MFMínguez, cuya vida guarde Dios muchos años.

 

Telemarañas, 30 de diciembre de 2017